

«El Ultraje» es un verso escrito en forma de enéada (estrofa de nueve versos), en el que el poeta alza la voz contra la violencia y el sometimiento de la mujer, reivindicando su dignidad, libertad y derecho a la igualdad. Con un tono firme y emotivo, Manuel Crespo Clemente denuncia el abuso que ejerce el maltratador, el miedo que paraliza a la mujer y la fuerza que puede subyacer tras el despertar de la víctima. La obra se apoya en imágenes intensas, con un lenguaje directo para confrontar la injusticia.
Este poema no sólo es una denuncia sino también una llamada a la insumisión, a la resistencia y al despertar de la conciencia. Un homenaje a la valentía de quienes, desde el dolor, se levantan para reclamar su lugar con dignidad.
(Enéada)
Pálidas voces emergen de desmaquillados labios.
Unos oídos escuchan los reproches nada sabios
de un maltratador que acusa, con prepotentes resabios.
Por el terror eclipsada comtemplas su imposición.
Él te tiene acobardada sin poder de reacción,
más tú no le perteneces. ¡Demuestra tu insumisión!
Si Dios dijo: «compañera», ¿quién tu designio cambiaba?
Al principio de la vida tu ser bien se respetaba.
Pero alguien que no era Adán tus derechos ultrajaba.
De poemario de Crespo: “Un racimo de enéadas de mi mano”.