
Capacidad, habilidad para hacer algo. Actividad consistente en crear obras que, mediante recursos principalmente plásticos, visuales, sonoros o literarios, produzcan estimulación estética o intelectual.
De las muchas definiciones que podemos encontrar en la RAE, hoy vamos a quedarnos con estas dos que resumen el enfoque de nuestro comentario de este jueves.
Así que, partiendo de estas definiciones, diríamos que en esta tierra hay mucho arte.
Si hace apenas unos días tuvimos placer de disfrutar en el ADDA de un concierto de lujo del compositor alicantino Ricardo Llorca, junto a la pianista Rosa Torres Pardo y la soprano Marisa Martins, no es menos cierto que el fin de semana ha vendido cargado de música, otro y muy diferente estilo, en el Benidorm Fest.

En esta tierra la música está en nuestro ADN y vibramos, y la piel se nos eriza, también con el sonido de nuestras Bandas recorriendo las calles o en serenos conciertos en plazas al abrigo de las noches de verano. O con aquellos otros que nos improvisan su música en cualquier rincón de nuestros pueblos. ¡Mucho arte!

Como también lo es el de los muchos y buenos artistas plásticos; pintores, escultores… nacidos o afincados en estas tierras, gozando de su luz mediterránea. Clásicos, o vanguardistas, con merecido reconocimiento.
Y otros, quizá con menos suerte, que traen su obra mostrándola a los viandantes, o exponiéndola en muestras artesanas.
Nuestras calles y plazas están pobladas, cuando el tiempo acompaña, de muestras de artesanía de gran calidad. Algunas, quizá, poco académicas, pero que te arrancan una sonrisa, por su calidez, por la ingenuidad de sus trazos o por la ilusión del artista.

Muchos son los colectivos de artistas, las muestras colectivas e individuales que nos traen la magia del color y nos llevan a paisajes posibles e imposibles, según el estilo y la intención del artista.
Y lo mismo podríamos decir del escritor o escritora que todos llevamos dentro. ¿Quién no tiene una historia que contar? Y a veces ¡hasta la contamos! Recuerdo lo atrevidos que fuimos un grupo de amigos al publicar nuestras vivencias en el Benidorm de nuestra adolescencia, cuyo título, Benidorm, dónde el sol sale para todos, hacia mención de aquel lugar acogedor donde crecimos.

Por eso hablamos del arte de nuestra tierra, pueblos y ciudades, montañas y playas llenas de luces, de color, de imágenes, de música y de palabras. Lugares dónde la poesía sale a tu encuentro al mirar un lienzo, donde las olas te hablan a ritmo de vals, o de bachata y hay arte en cada sonrisa. Por qué, si arte es la capacidad, o la habilidad para hacer algo, ¿no sería arte el hacer feliz a quienes compartimos este cielo y esta tierra?
La cara B de esta historia sería el hablar de las dificultades de todo artista, y si lo es para los consagrados, o con posibilidad de serlo, ¿qué no será para los invisibles?

De estos, los no reconocidos, los que ignoramos, los que no siempre consiguen un plato caliente, o pagar el alquiler, de estos también deberíamos hablar. El arte, es su vida, pero no siempre se puede vivir de lo que uno ama.
Y si no podemos darles su lugar, al menos démosles el respeto, el reconocimiento y la consideración de quienes nos hacen sonreír, abrir los ojos a la luz, bailar en cualquier calle y emocionarnos.
¡Lo dicho, mucho arte!