
Pasearemos por el edificio Ágora de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia y visitaremos sus exposiciones, donde conoceremos la relación entre música y matemáticas y nos dejaremos impresionar por los gigantescos dinosaurios de la Patagonia. De allí viajaremos a el MUPE, en Elche, para conocer a nuestros propios dinosaurios.

El Ágora
La Ciudad de las Artes y las Ciencias ha sido denostada por unos cuantos, en parte por razones políticas y en parte por resultancias indecorosas. Por mi parte debo reconocer, sin ánimo de rebatir a nadie, que a mí me sigue impresionando el conjunto. Si 1997, con la inauguración del Guggenheim, marca una renovación emblemática de la imagen de Bilbao, con toda la reforma de la ría, la Ciudad de las Artes y las Ciencias, desde la inauguración del Hemisféric en 1998, nos ofrece una actuación urbana de extraordinario calado en Valencia. No se me ocurre ninguna reforma posterior equiparable en ninguna ciudad española. Simplemente no puedo resistirme a hacerme una foto cada vez que paso por ahí.
El último edificio del conjunto monumental es el Ágora, que se denomina así recordando el espacio público, que en las polis griegas se destinaba al encuentro de los ciudadanos para tratar asuntos públicos y privados, para hablar de filosofía y de que las mujeres (y los hombres) llevaban las faldas cada vez más cortas. En suma, el equivalente de lo que los romanos dieron en llamar el foro en sus ciudades y las mismas conversaciones que hoy tienen lugar en nuestro barrio, cuando está la televisión apagada.
Y el efecto que logra el edificio es ese, servir de punto de encuentro. En un espacio abierto, bajo el monumental techado, se encuentran en dos niveles diversas áreas destinadas a salas de exposiciones, un auditorio, un graderío para descansar y recargar el móvil, cafetería, tienda…

En la actualidad el edificio ha adoptado el nombre de Caixaforum Valencia y por tanto está adscrito a la Fundación La Caixa. El astuto lector ya sabrá que todo cliente de esta entidad bancaria tiene entrada gratis a las exposiciones… basta exhibir la tarjeta de crédito/débito del Banco y te ahorras los 6 euros de la entrada general. Tampoco hace falta pagar ninguna entrada para simplemente visitar el edificio y acceder a cualquier cafetería, regalar la vista en su arquitectura, descansar un rato o revisar las estanterías de la tienda, con los más variopintos objetos relacionados con las exposiciones presentes y pasadas y particularmente libros.
Música y Matemáticas, hasta el 23 de agosto
Desde los tiempos de Pitágoras, la Música y las Matemáticas han estado estrechamente unidas. La misma musa Euterpe, que inspira a los músicos, es en la mitología griega la que estudia la naturaleza y la inventora de la tragedia, de la flauta y de las matemáticas. No es casualidad.
Para entender cómo funciona la música y también para entender cómo construir y entender un instrumento musical, debemos analizar la música mediante las matemáticas, pero también mediante la física y la astrofísica y entonces ya empezamos a manejar términos y conceptos que dificultan la comprensión a nuestras capacidades agotadas. ¿Existe el silencio absoluto? ¿En qué se diferencia música de ruido? ¿Cómo fue el primer sonido del universo? ¿Cómo medimos la frecuencia, el pulso, el timbre?

La exposición nos introduce en una caracola de máquinas y paneles que intentan que entendamos, con mayor o menor éxito, todo eso, mientras va elevando la complejidad del discurso. Con ello, consigue tener interés para el neófito y también para el experto.
Dinosaurios de la Patagonia, hasta el 1 de marzo
La exposición nos muestra no sólo las especies de dinosaurios descubiertas en ese enorme osario fósil del sur de Argentina, sino también muchas curiosidades sobre el trabajo del paleontólogo, y el entorno de los dinosaurios, como plantas, pequeños moluscos, etcétera. Las grandes salas han permitido ubicar piezas de gran tamaño, que se ven coronadas con el colosal ejemplar de Patagotitan Mayorum que se ha instalado afuera, en la parte superior a las exposiciones, y que pone a prueba nuestra habilidad para poder abarcar con el objetivo de la cámara esa gigantesca criatura.

La experiencia para los niños es superior, claramente, como era de esperar. El último día para ver la exposición es el domingo 1 de marzo, así que el impetuoso lector tiene que darse prisa. Afortunadamente el horario es ininterrumpido de las 10 a las 20 horas. Después, todos esos dinosaurios se irán volando de Valencia como resultado de su evolución natural.

El Museo Paleontológico de Elche
Para complementar esta visita o si queremos matar el gusanillo porque no llegamos a tiempo de verla, tenemos a mano el MUPE, en Elche. Un Museo inesperado, con un contenido muy atractivo, expuesto y explicado de manera amena y comprensible.
Afuera del museo encontraremos al pintor y escultor Sixto Marco, él mismo fosilizado en bronce, sentado en un banco, tomando apuntes. Contiguo al Museo encontramos el Centro Municipal de Exposiciones de Elche, siempre con propuestas interesantes. Enfrente tenemos la Iglesia de Sant Joan, con una calle lateral cuyo nombre me fascina, el carrer de la Porta Xiquica de Sant Joan (suena tan inocente y candoroso como rematadamente descriptivo) y, bueno, alrededor… el gozo del barrio del Raval.

El museo, en su interior, es paradójicamente más grande que por su exterior, de modo que aparecerán salas y más salas de un modo inesperado, como salidas de una chistera. Desde fósiles pequeños a enormes cráneos con mandíbulas que nos podrían partir en dos de un bocado. El poder seductor del monstruo nos arrebata y nos deja una mueca de estupor. Saldremos fascinados por las maravillas descubiertas y anticipadamente asombrados por las que sabemos que quedan por descubrir, enterradas justo bajo nuestros pies, en un mundo maravillosamente incomprensible.
Me encanta, muy bueno bro😃😃👍👍