
Hola blogueros, ¿cuántas veces hemos oído decir o hemos dicho nosotros: “es un bohemio”, o “bohemia”, o “vive una vida bohemia”? Bien, ahora vamos a saber a que nos referimos realmente cuando hablamos de ella: la Bohemia. Pero no idealicemos todavía, quizá la imagen idílica y romántica que nos hemos hecho choque bastante con la cruda realidad del día a día que vivía un artista bohemio, es muy posible, de momento dediquémonos a buscar una buhardilla económica, pequeña y miserable, en un barrio marginal, y vivamos del arte- en estos tiempos sería complicado llevar una vida como la de nuestros bisabuelos artistas, ya de por sí es bastante difícil encontrar una vivienda, qué podemos decir de lo que sería vivir del arte, o vivir del aire, como dirían nuestros ancestros-, somos libres, podemos crear a nuestro antojo, el mundo es nuestro.

Os voy a contar como comenzó este movimiento cultural en Paris mediado el XIX, cuales eran los fines y ambiciones de sus protagonistas, su filosofía de vida, los barrios, las tabernas y cafés que frecuentaban, también os hablaré de dos distintas concepciones de la bohemia, o dos tipos diferentes de bohemios, los que luchaban en las calles por sus ideales y los que luchaban por salir de las drogas y el alcohol. Os hablaré también de la bohemia en Madrid, de los personajes más curiosos de aquellas tribus urbanitas, de la manera de sobrevivir publicando en algún periódico, haciendo cualquier traducción, vendiendo algún cuadro o simplemente dando sablazos a los amigos que no han podido darles esquinazo. Era fuerte la atracción que aquellos artistas de la villa y corte ejercían en provincias, donde las hazañas se multiplicaban con rapidez en casinos y cafés, en medio de una vida monótona y gris; muchos artistas corrieron a sumergirse en la rosada fluorescencia de la bohemia, engrosando las filas de aquella tropa de la miseria y el hambre. A su resplandor acudieron muchos alicantinos, algunos de ellos benidormenses, será bueno recordarlos. Se hablaba y se habla aún hoy de aquellos que consiguieron establecerse y triunfar, hablaré de ellos, pero también quiero hablar de aquellos otros, los que acabaron ahogándose en tal ciénaga esperando su oportunidad. Mas no dilatemos más la espera y lancémonos nosotros también en medio de esa tibia luz o penumbra.
Paris, el nacimiento de la Bohemia
“La Bohème no tiene nada y vive de todo lo que tiene. La esperanza es su religión, la fe en sí misma es su código, la caridad es su presupuesto. Todos estos jóvenes son más grandes que su desgracia, por debajo de la fortuna, pero por encima de su destino.” Honoré de Balzac 1844.


Siempre se ha asociado con la Bohemia diferentes características, todas acorde con su vida informal y desordenada, independiente, idealista, cosmopolita, de vida alegre y amores fáciles, su rechazo a la mediocridad burguesa de la época y a sus normas decadentes. Desde antiguo en Francia se denominaba bohemio a los gitanos, de ahí procede esa palabra, es obvio que no todos procedían de esta región checa, pero ya, para el magín popular de los franceses, todos aquellos locos serían bohemios, pues representaban la vida libre y licenciosa, anárquica y holgazana.
La primera obra que se escribió sobre ella fue la novela “Scenes del vie bohème”, del escritor Henry Murger, que apareció en el año 1844, donde se cuentan las singulares aventuras de tres artistas en las buhardillas de Paris, obra que sirvió de inspiración a Puccini para componer la exitosa opera “La Bohème”, historia que se parodió en Madrid con otra titulada “La Golfemia”.


Este movimiento cultural nace a mediados del siglo XIX y dura hasta los años 20, Paris era entonces la capital del arte, el epicentro de la cultura, por sus calles deambulaba un ejército de artistas que vivía y se movía principalmente por el Barrio Latino y Montmartre-los barrios más económicos-, en la Rue de la Tour d´Auvergne, Rue des Martyrs, Quai aux Fleurs, el Café d´Harcourt y el Café Guerbois eran muy frecuentados por Verlaine, Rimbaud, Baudelaire, Mallarmé y por los pintores Van Gogh, Modigliani, Bretón, Ramón Casas, o músicos como Erik Satie.

Existieron dos tipos de Bohemia: “La Bohemia refractaria” o política, jóvenes rebeldes y violentos de ideales progresistas, socialistas y anarquistas, ellos fueron los que lucharon contra el sistema burgués y los poderes establecidos con las armas en la mano, los protagonistas de “La Comuna de Paris”, así como de numerosos altercados, aquellos celebres revolucionarios de “todos a las barricadas” y “que arda Paris”; y “La Bohemia simbolista”, que se desarrollaba principalmente en los cafés, en medio de ambientes sórdidos y marginales, buscando la libertad artística y la evasión por medio de drogas como el opio, el hachís, el éter o el ajenjo.
Madrid, La Bohemia y La Golfemia
“La bohemia no es otra cosa que la miseria disimulada con cierta belleza, el hambre sobrellevada con humorismo.” Antonio Espina.
“Los bohemios dormían en casas de huéspedes, comían en restaurantes baratos, su verdadera morada era el café. A salto de mata, escribían en periódicos que no pagaban o lo hacían mal, pintaban cuadros que no vendían, publicaban versos que no quería nadie.” “Luces de Bohemia” Ramón María del Valle- Inclán.

Éstos convivieron con las grandes figuras del Realismo, Renaixença, Generación del 98, Modernismo, Novecentismo, Naturalismo, Ultraísmo, y unos cuantos “ismo” más. Se declaraban contrarios a la religión y a la España oficial, vieja, vulgar y caduca. Vivían a salto de mata, como decía Valle- Inclán, pasando muchas calamidades y necesidades, llevaban los cabellos largos y descuidados y vestían gabanes largos y ropajes andrajosos. En España se creó un rico y extenso lenguaje propio para definirlos: “pobretería”, “hamponería”, “golfemia”, “bohemia lúgubre”, “bohemia pintoresca”, “bohemia tabernaria”, “bohemia patibularia”, “piruetistas”- realmente hacían muchas piruetas e inventaban extrañas artimañas para sobrevivir.

Sus más importantes representantes fueron Valle- Inclán, Rubén Darío, Armando Buscarini, Eduardo Zamacois, Ramón Prieto, Pedro Luis de Gálvez, Enrique Pérez Escrich, Urbano González Serrano, Eliodoro Puche, Dorio de Gadex, Alfonso Vidal y Planas, Emilio Carrere- cuyos versos recitaban de memoria las prostitutas-, Manuel Paso y Cano, este poeta y dramaturgo granadino murió muy joven, a los 37 años, alcoholizado. Los pintores más destacados fueron Gutiérrez Solana, Francisco Sancha, Francisco Bores, Pancho Cossio y el catalán Ramón Casas, quien vivió un tiempo en la capital del Sena. Ahora quiero detenerme para pintar con mayor detalle a varios escritores que fueron importantes para la Bohemia de la capital:
Ramón María del Valle- Inclán, rey de la Bohemia madrileña, novelista, periodista, poeta y autor dramático, satirizó amargamente la sociedad española de aquel momento. Actor de sí mismo, profesó verdadero culto a la literatura, por la que sacrificó todo, viviendo en una pequeña y oscura buhardilla en Argüelles con una silla, una mesa y una cama como único mobiliario, llevando una vida extravagante de la que se cuentan muchas anécdotas, no sólo meras anécdotas o curiosidades, pues vivió momentos realmente complicados: participó en un duelo; fue protagonista de una sonada pelea en Veracruz, Méjico; activo y agresivo participante de tertulias acabó perdiendo el brazo a raíz de una trifulca con el periodista Manuel Bueno en la tertulia del Café de la Montaña, donde fue socorrido por nuestro paisano Tomás Orts y, mientras le amputaban el brazo dicen se fumó un gran habano; también se pegó un tiro en un pie en un accidente doméstico; conoció a lo más granado del panorama literario del momento; siempre que se cruzaba con Unamuno o Pio de Baroja por la calle se insultaban lanzándose agrios improperios, todos, los tres, importantes representantes de la Generación del 98. El escritor de “Luces de Bohemia”, creador del esperpento, falleció a los 69 años de edad a causa de una grave enfermedad en la vejiga el 5 de enero de 1936, se negó a recibir auxilio religioso, unos días antes de su muerte precisó: “no quiero a mi lado ni cura discreto, ni fraile humilde, ni jesuita sabiondo”.


Alejandro Sawa, de origen griego, fue el príncipe de la Bohemia. Vivió un tiempo en el Paris del parnasianismo y simbolismo. Presumía de su amistad con Víctor Hugo, Verlaine, Alphonse Daudet, Rubén Darío, Manuel machado, y Pio Baroja entre otros. Fue en quien se inspiró Valle- Inclán para su personaje Max Estrella, protagonista de “Luces de Bohemia”: “Tuvo el fin de un rey de tragedia: murió loco, ciego y furioso”. Falleció a los 47 años de edad en Madrid.

Ernesto Bark, perseguido por la policía zarista por actividades revolucionarias llegó a España en 1880, en Alicante vivió desde el 1890 al 1892. Colaboró en diferentes revistas de la época y escribió medio centenar de libros. Fue una figura clave de la Bohemia española.
Joaquín Dicenta Benedicto, importante líder de la tribu Bohemia de Madrid y, aunque nacido en Calatayud accidentalmente, se criará en Alicante, donde estudió junto a Rafael Altamira y Carlos Arniches, otros dos importantes escritores alicantinos. Tuvo problemas con el alcohol y falleció en Alicante a los 40 años.

Benidorm y la Bohemia
Tenemos importantes representantes de la literatura en nuestra ciudad, entre ellos los hermanos Orts Ramos, Ramón y Tomás. Ramón nació en Cuba, y llegó a ser un reputado naturalista, publicó diversos artículos científicos en distintas publicaciones extranjeras como la “Revue Zoologique” y el “Journal des Entomologistes”. Trabajó para importantes periódicos de la época y fue fundador de la revista literaria local “El Canfali”. Después de viajar mucho por América y Europa se estableció en Barcelona. Cultivó la poesía, la prosa y el teatro, con varias piezas inéditas, como su colección de poemas “El adolescente”; leyendas como “La ermita de los ahorcados”; piezas teatrales, “La verdad y el error”, “Risas y lágrimas”, “Adultera y prostituta”, “Cantares y seguidillas”; la novela “Los mayorazgos de Beneloja”; y sus “Crónicas de Benidorm”, igualmente tradujo a muchos escritores europeos, también cultivó la sátira y la crítica antitaurina, al contrario que su hermano Tomás, quien fue gran apasionado del mundo de los toros, famoso escritor y crítico taurino, viajero infatigable, se codeaba tanto con la bohemia de la capital como con la de Barcelona, fue quien socorrió a Valle- Inclán en aquel celebre incidente en el madrileño Café de la Montaña que antes contaba, a resultas del cual, perdió el brazo izquierdo, fue entonces cuando nuestro paisano, viéndolo en tales circunstancias, decidió llevarlo a su casa de Barcelona para cuidar de él. Viajó por medio mundo y fundó diferentes revistas y periódicos, fue redactor de “El Correo Español” de Buenos Aires, del cual fue corresponsal de guerra en Cuba; un año después se traslada a Paris para trabajar en una agencia telegráfica; más adelante vuelve a Madrid donde sucede a Jacinto Benavente en la dirección de “La Vida Literaria”. Funda años después varios periódicos en Barcelona donde acaba residiendo al igual que su hermano Ramón. Escribió sobre el tema taurino “Dramas del toreo”, “recortes y galleos”, “Arte de ver los toros”, “Lagartijo”, “Los reyes del toreo”, “A los cuarenta años de ver los toros”; aparte de muchísimos artículos, escribe también novelas de temática amorosa como “Una historia vulgar”, “Todo por nada”, “La perfecta querida”, “La alegría de amar”, “Confesiones de mujeres”, “El implacable amor” y “Nena Clemente”, la historia de un amor atormentado que surge en el tórrido verano de 1913 en Benidorm.

También destacaron en el mundo de las letras 5 miembros de la familia Thous Orts, los hermanos Gaspar, José y Manuel, y los hijos de José con Antonia Orts y Llinares: Ángeles y Maximiliano. El abogado Gaspar Thous comenzó su andadura como redactor de un conocido periódico de la capital, sin embargo, cuando estalla la Revolución Liberal, tanto él como el resto de la familia, se posicionan en el bando carlista. Trabajó en distintas publicaciones de Álava, Madrid y Valencia, ciudad en la que, junto a su hermano José, fundan el periódico satírico en valenciano “El Palleter” que adquiere mucho éxito, con una tirada de 50.000 ejemplares. Escribió, entre otras, la comedia “Por recoger una herencia”; las novelas costumbristas “El cuarto mandamiento” y “Margarita del Carmen”; y la novela histórica “El Palleter. Episodios de la Guerra de la Independencia”. Su hermano José trabajó en diferentes periódicos de tendencia tradicionalista, lo mismo que su hermano Manuel, capellán castrense. Antonia Orts y Llinares, la esposa de José, escribía poesía romántica que publicaba en periódicos de Madrid y Valencia, Juan P. Criado Domínguez, crítico literario, la incluye en su estudio “Literatas españolas del siglo XIX”. Los hijos de ambos, Ángeles y Maximiliano escriben también y publican en revistas y periódicos de Valencia y Alicante, él fue el autor de la letra del himno de nuestra Comunidad, con música de José Serrano: ya podemos sentirnos orgullosos.
Otros paisanos que cultivaron las letras y publicaron en diferentes medios fueron Francisco Ballester Ortuño, otro de los fundadores de la revista local “El Canfali”; Enriqueta Jorro que publicó en la prensa de Madrid y Valencia; Manuel Laval Caparrós, escritor satírico en valenciano y el jurista Pedro María Orts y Berdín, quien colaboró en diversos periódicos y escribió crónicas de Benidorm.

Hubo también dos celebridades de Benidorm que conocieron el París de la Bohemia y del glamour como fueron los Doctores y Científicos de reconocido prestigio en el mundo, José Pérez Fuster y Francisco Orts Llorca. Pérez Fuster viajo allí en el invierno de 1894, comisionado por el Ayuntamiento de Valencia para la investigación de la vacuna antidiftérica con los científicos del Instituto Pasteur. Aquel fue un año terrible de atentados anarquistas en cafés y restaurantes, había desconfianza, los parisinos temían a aquellos locos; aquel verano se celebró la primera carrera automovilística de la historia, la “Paris- Rouen”, y comenzaba a reconocerse el arte de los pintores impresionistas, Renoir tenía mucho éxito con sus escenas de los rincones populares de Paris.

Francisco Orts Llorca viajaría a Paris con una beca de estudios 35 años después, en el 1929, allí conoció a muchos famosos en aquellos locos años veinte, como André Bretón, el pintor que abanderaba el surrealismo, o la bella cupletista española Raquel Meller que conquistaba por entonces al público francés, también conoció al celebre interprete Maurice Chevalier que triunfaba en los musicales de Hollywood y, quien se sentó en su mesa en una ocasión e incluso cantaron juntos. Qué locura, cuantas vivencias, qué tiempos.
¿Qué ocurrió finalmente con la Bohemia? Los acontecimientos políticos y bélicos se sucedieron en el siglo XX, la Revolución Rusa, la Guerra Civil Española, las dos Guerras Mundiales que, como terribles vendavales, barrieron todos los movimientos culturales del momento, acabando con sus ideales, sus ilusiones, su forma de ver la vida. Ya nada volvería a ser igual.
¡Nada!
*Obra consultada: “Bohemia Literatura e Historia. Jaime Álvarez Sánchez”, “Museo de Historia de Madrid- 2025 ¡Viva la Bohemia!”, “Rafaelalemanyferrer.es 139”