
Un año más llegaron … y se fueron. Unas fiestas como éstas, las de Navidad, o las de vacaciones de verano que nos termometran emocionalmente. Estamos acostumbrados en esta sociedad rápida, exigente, … a vivir “automatizados”, a vivir con horarios ajustados, cronometrados, donde cada día tenemos la agenda llena de actividades y donde cada mente está ocupada en como poder realizar esas actividades y llegar al final del día con la impresión de la “labor cumplida”.
En las fiestas, en las vacaciones, … muchas personas afirman que les cuesta “desconectar”, que tardan unos días en poder reconectar con su tiempo de ocio, con su tiempo consigo mismos. De tal forma que intentan poder tener el mayor tiempo de vacaciones posible de manera continuada para poder llegar a disfrutar parte de ese tiempo.
En las fiestas, en las vacaciones, … conectamos más con nosotros mismos. Una etapa donde en ocasiones las personas se plantean cambios vitales importantes.
Como si fuéramos poco conscientes de nuestro sentir fuera de esos períodos, en los cuales tuviéramos que cumplir una misión, un objetivo, una meta, … y muchas veces podemos llegar a olvidarnos de lo más importante, de cómo estamos, de cómo nos sentimos.

Puede ser ese el motivo de necesitar unos días para reconectar con nosotros mismos, porque a veces podemos estar muy desconectados, muy ausentes, muy lejos de nuestro yo, de nuestra esencia, de nuestra necesidad.
Y en ese sentido es importante dejar un ratito al día para nosotros. Muchas veces logramos tiempo para cuidar nuestro cuerpo realizando deporte. Y es muy importante hacerlo. También en otras facetas: intentamos cuidar nuestra alimentación, nuestra calidad de sueño, …. los llamados autocuidados.
Necesitamos cuidar nuestra mente
Pero también necesitamos cuidar nuestra mente, nuestra esencia, nuestra Alma. También lo necesitamos.
Muchas veces en la consulta escucho más que hablo. Escucho a las personas, escucho la necesidad de ser escuchadas, la necesidad de escucharse. Dicen, con razón, que la escucha es terapéutica, sobre todo la necesidad que tenemos de realizar introspección.

A veces las personas sólo con poder ser escuchadas y escucharse así mismas ya se encuentran algo mejor, ya han podido conectar consigo mismas, ya han podido poner en orden las piezas del puzzle que llevaba tiempo desordenado.
Y, en esa línea, un ejercicio que muchas veces ayuda es el de escribir o por lo menos el de pensar. Dedicar un ratito del día a pensar o a escribir, podría llamarse un diario emocional, un registro de nuestro estado emocional, una toma de contacto con como nos ha hecho sentir lo que nos ha deparado la jornada.
Es difícil realizar el puzzle en un momento si las piezas están desordenadas pero es más fácil terminar de realizarlo si quedan pocas piezas por colocar.
Probablemente cuando iniciamos vacaciones, cuando desconectamos de la voracidad del día a día programada, nos cueste más reconectar con nosotros mismos si no hemos ejercitado nuestro estado emocional, si no hemos “termometrado” como nos encontramos.
Autocuidados del alma
Cuando se inicia un nuevo año a veces tenemos propósitos de iniciar cambios. Pero muchas veces al poco tiempo nos vuelven a “engullir” las prisas, la aceleración, el estrés, el no llegar a tiempo a todo lo que tenemos que hacer, … y el propósito se convierte en quimera.
Estos propósitos los pensamos desde un momento más tranquilo, más sosegado, más “amable” y debemos cultivar esos momentos diariamente aunque sea un ratito al día. De esa forma podremos continuar con los autocuidados del Alma, aquellos que en esta sociedad parecen no tener cabida.
Cada vez hablamos más de la cantidad de psicofármacos que se prescriben en España, país líder en dicha cuestión, de la cantidad de ansiolíticos, de antidepresivos, … del aumento de las personas que realizan psicoterapia. Y desde luego los profesionales estamos para ayudar cuando se precise, pero tal vez debamos pensar que una sociedad que precisa tanta “terapia” está enferma y también tal vez debamos pensar que realizar una introspección, una mirada interna, sea el primer paso para poder calibrar cómo nos encontramos y qué necesitamos.

Hoy en día están muy demandadas las clínicas de estética, los tratamientos “antiaging”, las terapias psicológicas, las terapias alternativas y cada vez más el “método rápido” de las pastillas que sirven “para todo”.
Indicativos de una sociedad a la que le cuesta gestionar las emociones y las intenta parchear, camuflar, disfrazar … con remedios que muchas veces no resuelven.
Por tanto, libertad para que cada persona gestione sus emociones a su manera pero sin olvidar que saber lo que nos ocurre es el mayor remedio para poder solucionarlo. Y de ahí la importancia de conectarnos a diario con nosotros mismos.
¡Os deseo un año plagado de propósitos cumplidos!

Maravilloso tu escrito y reflexion. Me inspira y me ratifica en la peticio y decision que he tomado para este año, que no es otra que cuidarme, quererme y regalarme tiempo para mi. Estoy empezando poco ha poco, con pequeños regalos. Como ir mas al cine, mi gran pasion, quedar mas con gente que quiero y que me quiere, disfruta del tiempo en paz y aprender a soltar.
Ese es mi gran desafio, soltar. Porque es lo que mas me ata y lo que mas me roba el tiempo.
Tengo que aprender a soltar, a no tener expectativas, a dejar fluir la vida. Porque la vida se abre paso sin necesidad de que nosotros le abramos la puerta. Y porque siempre que se cierra una puerta se abre una ventana,estemos nosotros o no estemos para abrir.
Tengo que aprender a no sufrir.
Pero necesito tiempo y eso me lo voy a regalar este año.
Alberto, sabes que cada escrito, cada comentario y cada palabra sirve y nos sirve como ayuda.
Creo que el mensaje que tratas de transmitir es lo bonito de esta publicación.
Para mí que te conozco desde hace tiempo y comparto contigo muchas cosas en Asame es crucial como indicas el conectar con uno mismo y sabernos escuchar.