Saltar al contenido

.

.

Menú principal
  • Inicio
  • Quienes Somos
  • Reportajes
    • Reportajes 2024
    • Reportajes 2025
  • Contacto
  • Un paso a lo desconocido
  • Encrucijada
  • Conexión versada
  • Un mundo por descubrir
  • Donde habitan las palabras
  • Día de la Comunidad Valenciana
  • Cultura a paseo
  • Días señalados
  • Editorial
  • Rutas malditas
  • Hoy hablamos de
  • Inicio
  • La Oca
  • Presentación: Tesela 0
  • La Oca

Presentación: Tesela 0

Roque Yvars septiembre 26, 2025
Roque Ivars, escritor

La Oca es el nombre de esta sección que hoy comienzo. Cada semana compartiré un escrito, un relato breve, siguiendo las casillas del tablero de la oca. Serán 64 en total -una por cada casilla más la número 0 -y, después, ya veremos dónde nos conduce la experiencia de la oca.

Lo primero que deseo presentar es mi gratitud por la atención del lector y por la oportunidad que recibo de tener esta sección. Con esa misma gratitud me desempeño.

La Oca es el nombre de esta sección que hoy comienzo. Cada semana compartiré un escrito, un relato breve, siguiendo las casillas del tablero de la oca. Serán 64 en total —una por cada casilla más la número 0 — y, después, ya veremos dónde nos conduce la experiencia de la oca.

¿Por qué he dado por título la oca a la sección que se me ha confiado? Pues porque la oca encierra un enorme contenido que, a menudo nos pasa desapercibido y que relato a relato, o tesela a tesela, van componiendo la imagen de un mosaico. Ese mosaico ofrece imágenes distintas a cada lector, a cada observador, pues representa su ser. 

La oca es símbolo, por ello, es una manera fiel de expresar lo que la realidad encierra, pues, incluso lo más empírico está poseído por el espíritu representativo del símbolo, el cual es el elemento ideal para penetrar en el significado que atesora. A la postre todo es simbólico. No existe más realidad que la que se obtiene desentrañándola, permitiendo que emerja, mientras que la oca, con el esquema gráfico de su juego plantea el sistema de alcanzarlo por medio del aparentemente ingenuo juego, que su práctica a través de las generaciones lo han hecho perdurar.  Pensemos, por ejemplo, en la definición del metro: no dice lo que “es” el metro, sino a qué se asemeja —la diez millonésima parte del meridiano terrestre, esto es, presenta un símil, el del meridiano terrestre y a continuación lo divide entre diez millones y a ese fragmento lo denomina metro. También Cristo, usaba parábolas para acercar al hombre a la verdad. No decía “el Reino de los cielos es…”, sino: “El Reino de los cielos se asemeja a…”, en cada caso, él simbolizaba la verdad desconocida, el ser íntimo que el común de la gente desconocía estableciendo un paralelo que si bien no dejaba el sabor de autenticidad, sí, en cambio, lo acercaba en comprensión. Entonces, pues, estoy en condiciones de afirmar que el símbolo abre una puerta que la definición nunca podrá franquear.

El juego de la oca parece representar el camino de la vida, donde suceden cosas, se aprende a ser, ante la necesidad de verse obligado uno a movilizar el potencial interno, el que es necesario poner en actividad para superar los obstáculos que la vida va presentando en el camino y que, de otro modo, permanecería tan pasivo como la zona de confort en la que se sumerge el ser humano. De ese modo, sin más elección que prueba y error, el hombre evoluciona hasta encariñarse y luego enamorarse del camino que conduce hacia la meta que promete sacarlo de las limitaciones que lo envuelven orientándolo en pos de la libertad, y por qué no, de la incondicionalidad. 

El recorrido por el tablero de la oca, por cada uno de sus 64 relatos comienza hoy con la casilla sin número, la 0. En éste acontece un encuentro de fuerzas. El alma ya ha viajado desde lo absoluto —desde la gran oca— hacia la vida, impulsada por la corriente centrífuga. Pero ahora debe integrarse en el movimiento contrario, el centrípeto, que la empuja en sentido opuesto, hacia la reintegración en su origen. En ese punto de choque el alma sufre una conmoción: se siente turbada, no entiende nada, ignora qué debe hacer ni hacia dónde dirigirse, y es a medida que se desarrolla físicamente que, también, lo va haciendo el ser. Es, entonces, ese desconcierto inicial, justamente, el inicio del peregrinaje, al que llamo, con más propiedad que nunca, entre dos mundos: casilla 0.

En la oca encontramos insinuadas esa dos corrientes, esos dos ríos míticos, Lete y Mnemósine; la inhalación y la exhalación; el ir y el volver, la ignorancia y la conciencia. En mi caso, escribir relatos recopila momentos de la vida, buenos, malos, normales, tensos, libres, esclavos que, a saltos y sin hilo conductor, pieza a pieza, conforma un peregrinaje sobre el ser, con el alma como fractal de la gran alma, de la gran oca, a semejanza del “Nous” de Anaxágoras. Cada casilla es, en verdad, un espejo simbólico de ese viaje. Y en cuanto al viaje, es preciso que diga que el camino externo y el interno pasan por el mismo lugar, pero por diferentes estados. Lo digo porque cada tesela del mosaico o, si se quiere, cada relato parido en el ser, tiene dos lecturas, una que bien podría corresponderse con los acontecimientos mecánicos del vivir cotidiano, y otra más profunda que se relaciona con los significados: con el mundo interior.

En este espacio, semana a semana, me comprometo a recorrer con quienes les plazca leerme, a narrar sin apego a mi yo personal, la luminosidad u opacidad que toma cada momento de mi vida que aquí represento, y que, tal vez, también a ti te resuene o te veas reflejado en ese mosaico al que, sin duda, puedes dar forma. Este texto, perdón por insistir, pues, es el número 0, el invisible pero el primero de los 64 del juego de la oca.

Os invito a acompañarme en este trazado en el que el universo nos obliga a movernos, sobre el juego de la oca que comencé a amar en mi niñez y a cambio me fue trasmitiendo sus secretos y aún continúa haciéndolo. Pero aquí no habrá secretos. Aquí tan solo leeremos distendidamente un relato breve por semana.  

Bienvenidos a La Oca.

Roque Yvars.

Sigue leyendo

Anterior: Encrucijada – Prólogo
Siguiente: Encrucijada
Redactora
Belén Richarte
Maquetación y diseño
Beatriz Jurado

Te pueden interesar

WhatsApp Image 2026-04-15 at 14.41.43 (1)
  • Cultura a paseo

Ocaña, la del comendador

Juan Amorós abril 18, 2026
WhatsApp Image 2026-03-28 at 13.10.57
  • Días señalados

Antes de 1812 Benidorm ya gritaba: ¡Viva la Constitución! 

Ángela Pérez abril 14, 2026 10
Captura de pantalla 2026-04-09 a las 21.11.07
  • Donde habitan las palabras

Segunda Jornada Literaria de Antaviana

Maribel Torres abril 10, 2026
WhatsApp Image 2026-04-08 at 09.56.18
  • Cultura a paseo

Silla, hospitalaria y ecológica

Juan Amorós abril 9, 2026 3
Copyright © Todos los derechos reservados. | MoreNews por AF themes.