
Hola blogueros, ¿cómo lleváis las fiestas? espero que bien y que seáis consecuentes pues ya nos queda poco, comienza a vislumbrarse el final del camino, ánimo, en breve volvemos a la rutina gris, a la normalización, a la realidad existencial y contemplativa: a la dieta. Mas aún nos queda el último atracón, y aquí tenemos que darlo todo, cómo no, con el roscón de sus majestades los Reyes, da igual que seas republicano o agnóstico, o simplemente descreído, nosotros, los reyes y reinas de la casa tenemos una amplia gama de roscones donde poder elegir: roscones de crema pastelera, nata, trufa, crema catalana, chocolate, pistacho, o el tradicional de toda la vida, el roscón sin relleno: ¿Cuál es tu favorito? ¿No me digas que no te gusta el roscón? No te creo: su fruta escarchada y azúcar, las crujientes láminas de almendra sobre su lomo horneado de masa tierna con huevo: ¡Oooohhhhh! Despidamos en condiciones la Navidad entregándonos de lleno al roscón. Ya mañana salimos a andar.
La noche que regresa el niño que llevamos dentro
Pero primero tenemos que ir a la cabalgata de Reyes de Benidorm, que cada año es más impresionante y fastuosa, un desfile con 700 participantes, envuelto en glamour y música, en magia e ilusión, con malabaristas, saltimbanquis y tragafuegos, con muchos animales y luces, y sus majestades y cohortes exhibiendo sus mejores sonrisas y puesta en escena. Nada que ver con las viejas cabalgatas de Reyes, cuando éstos llegaban en moto a la fiesta, con Baltasar pintado de betún como un tizón, al que sólo se le veían los ojos y los dientes cuando sonreía, y Melchor y Gaspar con pelucas y luengas y tupidas barbas postizas, todo más postizo que la Obregón, pues bien, ahí llegaban ellos luciendo sus majestuosas coronas de oro y de rica pedrería que sostenían en difícil equilibrio sobre la testa, y vestidos con ropones de colores imposibles, cargados por doquier de oropeles y joyas, pieles y pelos sintéticos, de esta guisa se metían en la playa seguidos de un enfervorizado ejército de niños que había visto a sus dioses -con el tiempo los cambiarían por los Rolling Stones-, así todos acababan rebozados de arena como croquetas, y muchos niños tiznados por el encantador Baltasar que parecía recién emergido de la selva, nos contaba nuestra amiga María José que reconoció a uno de los reyes como un vecino suyo, famoso en el pueblo, y que realmente zozobró su fe. Eso es lo que me gusta de este pueblo, la gente es muy “echada para adelante”, divertida, entusiasta, nunca nos falta la fiesta, y si no la hay, la pintamos. He visto a los Reyes llegar en helicóptero, en barco, éste era el modo más usual en un pueblo marinero como el nuestro, también en limusina o en una flamante carroza, pero nunca los vi llegar en moto, tan felices. ¿De dónde sacarían aquellas simpáticas coronas? El que no tenga fe es porque no quiere.

Qué más puedo decir de aquellas divertidas recepciones, de los desfiles, nada que ver con las prodigiosas cabalgatas de ahora, nada, sin embargo, aquellas exhibiciones de antaño tenían su gracia, su punto canalla y divertido, y sobre todo mucho cariño. ¡Mucho!

Bien, quiero despejar muchas dudas que podamos tener sobre quiénes fueron los Reyes Magos: Melchor, Gaspar y Baltasar: ¿De qué naciones fueron monarcas? ¿Cuáles eran sus creencias y credenciales? ¿Realmente les guiaba una estrella? Iban con camellos y llevaban resinas y otras sustancias para el bebé, ¡uy1, mal asunto; Herodes y su policía andaban tras los extranjeros, eran entonces inmigrantes, ¿legales o ilegales?
Bromas aparte, creo que es muy interesante que hablemos de estos personajes históricos que llenaron de magia, glamour, y sobre todo de fe, un momento tan importante en la vida de Jesús, el Salvador: su nacimiento, pues todo indicaba que ese niño era un ser especial, el elegido, el enviado, el Mesías. Vamos en esta columna a desvelar misterios e intrigas de la historia que rodea a estos Reyes que lo dejaron todo por acudir a adorar a un recién nacido.
Nuestros queridos Reyes Magos
Bueno, para empezar, no queda muy claro lo de estos Reyes, quiero decir que fuesen reyes o magos, por lo menos como se entiende mago en el uso actual, esos que hacen trucos sacándote una moneda de detrás de la oreja o un pañuelo interminable de la boca, mucho menos que se llamasen Melchor, Gaspar y Baltasar, ninguno de estos nombres aparece en la Biblia, únicamente en el evangelio de San Mateo se menciona a unos “magos” que fueron a adorar al niño Dios, recordemos que una de las primeras traducciones que se hizo de la Biblia fue en el antiguo griego, donde “mago” quiere decir sabio, hombre de ciencias, se ha comentado mucho que estos señores fuesen posiblemente astrólogos o astrónomos enviados por sus monarcas. Herodes el “Grande” al enterarse de la presencia de estos magos en Judea los manda llamar e interroga, haciéndoles prometer que una vez hallasen al niño Dios que buscaban se lo comunicasen a él para adorarlo también. Aquellos lo encontraron en un pobre pesebre y le ofrecieron como presentes, oro, incienso y mirra. Un Ángel se les apareció entonces y les advirtió de que no volvieran al palacio de Herodes con la nueva, pues éste malaje pretendía acabar con la vida del niño.
Varios siglos después la tradición medieval cristiana -algún lumbreras harto de sopas- los bautizó como Melchor, Gaspar y Baltasar: los tres Reyes Magos. Estos nombres aparecen por primera vez como MGB -suena como las siglas de un partido político o grupo social, ahora que está tan de moda eso de poner etiquetas-, en un famoso mosaico del siglo VI en Ravena, Italia.

Melchor, que era el arquetipo de rey europeo maduro de barba blanca, le ofrece la mirra, Gaspar, un rey más joven y rubio, que procedía de Asia, posiblemente de Persia, le regala incienso, y Baltasar, un rey de color de origen africano le ofrece oro.
Sus regalos: el oro es un símbolo de realeza, el incienso de divinidad, y la mirra, ungüento que se utilizaba con los difuntos, es un anuncio de los padeceres que le esperaban al Hijo de Dios.


Bien, no podemos decir que estos prototipos de reyes sabios de la antigüedad estuviesen mal ingeniados. Nosotros los vamos a seguir queriendo igual, por lo que significan, sabiduría, entrega y bondad. ¿Acaso es más real o dogmático el personaje de Papá Noel? Nosotros continuaremos asistiendo a la mágica cabalgata y después comeremos el roscón de Reyes, acaso con la corona sobre la cabeza, o puede que con el haba maldita que nos condena a pagar el roscón del año próximo.
Esta noche volvemos a ser niños
La famosa cabalgata de Benidorm comienza en el Parque de Elche y acaba en la Plaza de la Navidad y Auditorio Julio Iglesias. Es impresionante el derroche de medios que dedica la organización para que esa noche de Reyes sea un noche especial, y lo es, como decía al principio desfilan 700 personas entre acróbatas, saltimbanquis y tragafuegos, encantadores de serpientes y muchos animales, también les acompañan bailarines y diferentes músicos, dolçainers, tabaleters, flautistas, tamborileros y agrupaciones musicales que, como viene siendo habitual, interpretan la suite sinfónica que escribió expresamente para nuestra cabalgata el compositor benidormense Francisco José Rovira Peretó, lo que es todo un orgullo para la ciudad y, por supuesto, nos dejarán admirados esas fabulosas carrozas de nuestros queridos Reyes Magos que, rodeados de su impresionante séquito, transmiten a toda la población su gran majestuosidad y magia, su luz y alegría.
¡Esta noche volvemos a ser niños!
¡ Feliz noche de Reyes y que disfrutéis del roscón mis queridos blogueros!
*Obra consultada: “Historia National Geographic”, “Visit Benidorm. Fondos Feder”.
**También quiero dar las gracias a mi amiga María José por su colaboración y apoyo.
Buenos días Rafa!
Cada año, cuando llega la cabalgata de los Reyes en Benidorm, algo se enciende de nuevo en mí. Las luces, la música y el murmullo ilusionado de la gente me devuelven a la infancia, a esa espera mágica en la que todo parecía posible. Entre caramelos lanzados al aire y miradas brillantes, la ciudad se transforma y, por unas horas, el tiempo se detiene. Entonces recuerdo que la magia no desaparece: solo aprende a esconderse en los recuerdos.
Muchas gracias por este artículo 😊