
Pasearemos desde el Benidorm de finales de los 50 hasta la movida madrileña de los 80, de ahí al New York de vanguardia, y de vuelta a España, al ADDA (Alicante), donde acabaremos nuestro paseo en las dimensiones etéreas de la música de nuestro compositor más internacional.
Orígenes de una familia histórica
Tuve la suerte de conocer a Ricardo Llorca en el año 2015, cuando yo interpretaba a Emilio Ortuño, como parte del elenco de la compañía MARINA ESCÉNICA, en las visitas teatralizadas que el Ayuntamiento organizó para dar a conocer el Huerto de Colón, la historia de la familia Llorca y a mi propio personaje. Ricardo estaba encantado con la representación y de ver cómo se utilizaba para tales fines culturales el inmueble que su familia había donado al pueblo de Benidorm. Aparte de la alegría que rebosaba por disfrutar de ese momento con su familia, noté otra alegría interior en él, subyacente, pero visible, la del espíritu generoso y jovial, complacido por el bien de los demás.
Desde entonces he seguido su siempre interesante actividad en Facebook, donde comparte momentos familiares, a veces cómicos, con reflexiones humanas y profesionales a dosis casi exactas.

Una vida dedicada a la música
Nacido en Benidorm en 1958, de padre benidormense, Benidorm nutre sus recuerdos de infancia, en particular los juegos con sus hermanos y otros chicos del pueblo entre los colores fragantes de limoneros y jazmines en la finca de su abuela, el referido Huerto de Colón. Otro recuerdo es el del piano en el que, jugando, improvisaba en la finca, hoy desaparecida, del Salto del Agua.
Tomó clases particulares de música e ingresó en el conservatorio, aún sin entrever que en la música vendría a estar su vida. Su adolescencia despreocupada y feliz le condujo a las noches de la movida madrileña, con sus amigos los hermanos Berlanga, noches en Rockola, Pachá… formó su propio grupo, “Línea Vienesa”, que ofrecían su música tecno pop con una estética peculiar algo gótica. Era una formación inusual totalmente mixta con dos hombres y dos mujeres. Ricardo tocaba el teclado. Podemos encontrar sus canciones “Cangrejos en la cocina” y “La Isla de las Sirenas” en el canal de Youtube.
El glamour de la escena no le impidieron a Ricardo ver ante sí la necesidad última de terminar esa etapa, formarse y madurar. Dejó los estudios en Derecho para centrarse en la música, pero sus proyectos no logran prosperar. No encaja en el entorno de drogas de la movida. Muchos amigos caen en esa búsqueda autodestructiva de la ficticia felicidad química. Tampoco encaja en un conservatorio academicista y superintelectual, alejado de la sociedad, que no entiende ni le interesa a nadie y no alcanza fuera de los reducidísimos círculos endogámicos, que incluyen únicamente a los propios compositores homologados. Por eso, decide buscar su propio camino y se marcha a New York, donde atisba algunas posibilidades de desarrollo creativo más interesantes, donde hay mentes abiertas.
Camino a New York
Aunque pasó momentos duros de negación y puertas cerradas, en los que lamentó no haber terminado los estudios de Derecho, supo resistir y afrontar las dificultades. Afincado en New York, aprendió composición, y conoció a compositores dinámicos, que viven e interactúan con la sociedad. Logró con tesón ganarse un lugar de prestigio.

Ricardo lleva más de 20 años trabajando como profesor en “The Juilliard School”, prestigiosa escuela de música, arte e interpretación de Nueva York, que procede del Institute of Musical Arts, fundado en 1905 por un nieto de Frank Liszt.
Ha realizado numerosos proyectos desde el “Queen Sofia Spanish Institute” y “The New York Opera Society”. Ha llenado de música el Lincoln Center de New York, el Carnegie Hall, el Auditorio de las Naciones Unidas, se ha representado en Madrid, Berlin, Sao Paulo, San Petersburgo…
En 2007 estrena en versión concierto su ópera “Las horas vacías”, siendo autor de la música y coautor del libreto. En 2011 publica la ópera en grabación disponible para todos los usuarios de Spotify, con la New York Opera Society Orchestra. En 2012 participa en el XV Festival Internacional de Música Española de San Petersburgo. La versión escénica se estrena en la temporada 2021-2022 del Teatro Real de Madrid.
La trama narra la vida de una mujer solitaria, adicta a Internet, que vive encerrada en su propio mundo de fantasía, sola y confusa, fiel reflejo o espejo de la propia sociedad en la que vivimos. El tiempo pasa, y lo marca obsesivamente por los martillazos de las cuerdas del piano, pero “todo está bien”. La obra se inspira en el drama vital de una vecina del compositor, que cada noche hacía bastante ruido en su casa, agasajando a un invitado; tras un año de molestias, una noche particularmente ruidosa, los vecinos llamaron a la Policía y la patrulla descubrió que la mujer estaba sola: todo había sido un sórdido engaño. Ricardo Llorca parte echa mano e esta composición de los clásicos, del Renacimiento español, pero busca y rebusca en todo lo actual, hurga y expurga y combina en su obra la grandeza de la música clásica pasada con la inaprensible vastedad musical y conceptual de nuestro mundo.

En 2017 estrena en Sao Paulo la ópera “Tres sombreros de copa” adaptando la divina obra de teatro del absurdo de Miguel Mihura. En 2019 se representa en el Teatro de la Zarzuela de Madrid. El afortunado lector podrá disfrutar esta representación de casi dos horas de vídeo en YouTube. Ricardo Llorca ha obtenido diversos premios: beca Richard Rogers. Scholarship 1992, American Chamber Music Award 1994, Premio Virgen de la Almudena 1999, John Simon Guggenheim 2001, XXII Premio de Cultura de la Comunidad de Madrid 2024.
“Somnis i Melodies” en el ADDA de Alicante
Os recomiendo vivamente el espectáculo “Somnis i Melodies”, que ofrecerá el próximo 12 febrero de 2026 a las 19.00 en Adda “Cámara” de Alicante.
Ricardo Llorca, compositor y autor de la obra será el encargado de recitar los textos que él mismo ha creado. La pianista, Rosa Torres-Pardo, Premio Nacional de Música y Premio Extraordinario del Conservatorio de Madrid. Ha actuado en el Teatro Real de Madrid, en Carnegie Hall, Lincoln Center de New York, Teatro Colón de Buenos Aires, Konzerthaus de Berlín entre otros, será la encargada de dar forma a las partituras de Llorca. Y la interpretación correrá a cargo mezzosoprano, Marisa Martins, nominada a los premios Grammy 2004 y galardonada con el Orphée d’Or 2008. Ha interpretado en el Gran Teatre del Liceu, el Teatro Real de Madrid, La Monnaie de Bruselas, el Rossini Opera Festival, Salzburgo, Basilea, Berlín, Nueva York…

El fruitivo programa será variado:
“El Cant de Batre”, canciones de siega, con influencia árabe, que se han conservado milagrosamente en el norte de Alicante, Valencia y Cataluña. Ricardo ha investigado en los pueblos de Alicante para componerlo.
“El Combat del Somni”, con tres canciones, según poemas de Josep Janés i Olivé. Todas disponibles en Spotify.
Coral, para piano solo, incluye textos recitados. The Dark Side, con textos recitados y tres canciones.
La música clásica y la música popular
Para Ricardo Llorca la música clásica era la música que en siglos anteriores vivía la gente en su labor, en sus reuniones sociales, en sus celebraciones, música que el pueblo conocía, silbaba, cantaba, que le interesaba… no era una música elitista y ombliguista. Se convierte en eso en la segunda mitad del siglo XX.
La música de Ricardo brilla y prende en el oyente, sea más o menos estudiado, porque Ricardo sabe cómo la música puede llegar al oyente, puede decirle algo, darle un mensaje, ya sea con un teclado encima de un pequeño escenario o con una gran orquesta.

El impetuoso lector hará bien en no perdérselo al precio cada entrada de 7 a 10 euros. Yo ya estoy saboreando en mi imaginación la declamación del rapsoda D. Ricardo, las arias que la mezzosoprano construye sobre los precisos golpes acolchados sobre las cuerdas del piano, llenando la sala nota tras nota hasta la última que se eleva y se sostiene un momento, acariciando el silencio, desvaneciéndose.
Me doy cuenta de que he contenido la respiración y exhalo con relajo emocionado y catártico, mientras comienzo a aplaudir con sonrisa gozosa. Algunos se ponen de pie y siguen aplaudiendo. Otros más. Y más. ¡Venga, todos de pie, mientras compositor, pianista y mezzosoprano saludan, saludan una y otra vez!
Enhorabuena Juan. Ricardo es un grandisimo compositor y dar visibilidad al concierto del 12/02 es un acto de servicio público.
Disfrutar de su música es un placer que compartiré con los muchos que apreciamos tanto a la persona como al compositor.