
Quedan dos semanas para visitar en el Museu Boca del Calvari la exposición arqueológica “Benidorm, huella del tiempo”, que descubre la historia de Benidorm. El MARQ ha cedido temporalmente once piezas excepcionales, incluyendo el plato de los peces, la cabeza del león, y los pebeteros de la diosa Tanit.
Benidorm y el áncora romana del tiempo
Con las piernas agarrotadas de subir las rampas de Aitana y Serrella y gozar de las imponentes vistas del valle de Guadalest, propongo al esforzado lector un paseo menos exigente físicamente y de menor alcance geográfico, pero superior distancia temporal.
El pasado 6 de noviembre, dentro de la semana cultural de Benidorm, se inauguró en el Museo Boca de Calvari la exposición “Benidorm, huella del tiempo”, de la cual se dice en la página Visit Benidorm que finalizará el 31 de enero de 2026. Recordemos que la Fundación Visit Benidorm es un ente mixto público-privado, cuyos patronos son el Ayuntamiento de Benidorm, Hosbec y Hoteles Servigroup.
Cuando el lector se acerca a la entrada del museo recayente a C/ Tomás Ortuño, lo primero que le llama la atención es el bello mosaico que decora la fachada del edificio y que es obra del artista alicantino Gastón Castelló (1901-1986). Este mosaico se encontraba a la entrada del Mercado Municipal de Benidorm, al otro lado de la calle, y fue sabiamente retirado y conservado cuando se demolió el edificio para construir el actual Mercadona-Mercado-Aparcamiento. Merece la pena dedicarle unos momentos de contemplación.

Cuando entramos en el edificio podemos ver a la izquierda, discreta y solemne, una placa de mármol claro que nos recuerda que la casa en la que nos encontramos fue donada a Benidorm por Gaspar Ortuño Ors, hijo del corsario Gaspar Ortuño Vives y hermano de Tomás Ortuño Orts. Gaspar Ortuño es uno de esos benidormenses ilustres que apenas recordamos, pero cuyo rostro se encuentra en los billetes de cincuenta colones del Banco Central de Costa Rica, del cual fue uno de los fundadores, al igual que fue miembro fundador y primer presidente de la Cruz Roja Costarricense. En concreto la casa sirvió de Ayuntamiento, fue luego archivo municipal, posteriormente demolida y finalmente se alzó en su lugar el moderno edificio en que nos encontramos.

Podemos preguntar a la amable conserje si la exposición “Benidorm, huella del tiempo” en efecto se termina el 31 de enero y ella lo negará. A mí me dijo que era permanente, para luego reconocer que las piezas del MARQ no eran permanentes, pero que estarían lo menos un año, para luego admitir que segura del todo no estaba.
Con la desazón de la incertidumbre, nos dirigimos a la segunda planta, que es donde se encuentra la totalidad de la exposición y donde nos recibe un bonito audiovisual de 4 minutos y medio titulado Benidorm… 700 anys, el cual consagra al siglo XX y XXI un poco más de la mitad de su metraje.
Entrando ya en la sala, a nuestra derecha tenemos en primer término un área dedicada a la Cueva de la Barriada (también conocida como Cova Gelada) a la que ya dediqué unas líneas en este espacio el pasado 11 de diciembre de 2025. Un panel explicativo e ilustrado de la cueva viene acompañado de diversas piezas: hachas de piedra y cuencos de barro cocido. Todas las piezas son de origen desconocido, por lo que no se asegura que procedan de la cueva ni de Benidorm y se encuentran ahí por tanto para ilustrar la época.

En el centro de la estancia encontramos el cepo de un ancla romana, datada en el siglo II-I antes de Cristo y que es casi seguramente la pieza de Benidorm más antigua de la exposición, encontrada en los fondos marinos cercanos a la Isla de Benidorm. Mirar sus dimensiones y su estado de conservación nos hace acariciar en sueños los tesoros ocultos bajo nuestras aguas. Si pensamos que hace cien años no existía la playa del Mal Pas y que todo ese espacio al pie del castillo era mar, cuyo calado se va reduciendo cada vez más por la llegada de finísima arena, nos podemos hacer una idea de las reliquias arqueológicas que se encuentran cubiertas y ocultas por ese lecho arenoso.
Y seguimos por la derecha, con una segunda zona expositiva en cuyo panel se nos explica la presencia íbera y su maestría alfarera, con unas piezas del MARQ, excavadas en Benidorm, que incluyen el notable plato de los peces.
El siguiente panel, ya en la esquina del fondo derecha, nos detalla varias piezas del MARQ extraídas del Castellum romano del Tossal de la Cala, que se interpreta como una construcción militar romana, no íbera, lo que queda respaldado con las piezas que se nos presentan, y en particular un puñal romano y un stilus (punzón para escribir sobre tablillas enceradas).

Y en la presidencia, al fondo de la estancia, dos zonas expositivas con las mejores piezas. En la primera por la derecha, los restos de un león íbero (o mejor, una leona) y fragmentos de un toro, estatuas talladas en piedra para uso funerario, como se nos explica adecuadamente en el panel. Y a su izquierda los tres pebeteros de la diosa Tanit, que por lo visto ni son pebeteros ni, a mi modo de ver, representan a la diosa Tanit, sino a la diosa Démeter, pues viene su imagen enmarcada en racimos de uva y el portafolio de Tanit era más de meter y menos de cosechar que Démeter. No sé si se entiende, pero quizás lo mejor es que no. Aunque estas piezas se producían en masa, como baratijas de bazar, no deja de sobrecogernos la sencilla belleza de la manufactura y su enigmática función mística. Estos pebeteros o aras para ofrendas o lo que sean, se excavaron de la zona interpretada como santuario a los pies del castellum del Tossal, y que hoy se encuentra calificada de reserva arqueológica bajo una protectora capa de asfalto que lo habilita como aparcamiento, en la plaza Encarnación Lloret Devesa.

El siguiente panel, ya en la pared de la izquierda, nos muestra unas ánforas y nos explica el comercio naval, y también nos ilustra cómo era un contubernio del castellum romano, es decir un cuarto compartido por los soldados, que lo usaban por turnos y donde por tanto cohabitaban (de ahí el sentido peyorativo que adquirió con el tiempo la palabreja).
Sigue otra zona expositiva con un batiburrillo de piezas, desde una colección de monedas romanas que no guardan una clara relación con Benidorm, siendo todas de origen desconocido, hasta otras que sí proceden de la excavación del Castellum, como una mano de mortero o una bonita hebilla (fíbula) en forma de letra omega. El paciente visitante tendrá que separar el trigo de la paja, pieza a pieza, aunque debe admitirse que todas ellas tienen su propia leyenda explicativa en el correspondiente panel.
La última zona expositiva, que completa la pared izquierda de la sala, nos habla del Castillo de Benidorm (con una bonita ilustración que funde la representación tardomedieval del castillo con la imagen del Benidorm actual y nuevamente piezas de afuera con valor de ejemplos.

Unas reflexiones sobre la exposición
He acudido al museo tres veces a ver esta exposición y en todas ellas la afluencia de visitantes era escasísima. Por eso recomiendo al escéptico lector dar este breve, pero perpendicularmente profundo, paseo por un edificio que es Historia de Benidorm y que contiene nuestra Historia en una conjunción difícilmente repetible por la aportación temporal de las piezas del MARQ. La incertidumbre de la duración de la estancia de esta colección hace necesario acudir antes de que Febrero nos hunda en la precariedad o en la duda.
Otra buena razón es que la empresa concesionaria del comisariado de las exposiciones supone a las arcas municipales un coste de doce mil euros más IVA anuales y cada exposición un coste entre cinco mil y quince mil euros, incluyendo el coste del comisario específico de cada una, catálogo, seguro, transporte, etc… ¿Qué menos que amortizar este gasto con una visita? A posteriori podrá uno bien opinar con criterio o bien llevado del maniqueísmo imperante, pero al menos con cierto conocimiento de causa, caray.
Buenas tardes. Que pena que el museo se visite tampoco. Así que ya tengo plan para esta semana. Muchas gracias por la información tan interesante de tu artículo.
Toda La razón, Juan. Conocer nuestra historia es conocernos un poco mejor. Acepto tu propuesta, no vamos a pasar de la oportunidad.