
Cuando me alejo por un corto tiempo de la poesía lo hago porque necesito de un descanso que «oxigene» de nuevo mi mente. Lo peor que nos puede pasar a quienes queremos agradar con nuestras obras en el mundo del arte es ser o volvernos repetitivos, porque eso nos lleva a la monotonía, al tedio, al desinterés, y al final ese estado también arrastra a quienes tratamos de agradar.
Cuando regreso a mi pequeño y humilde espacio poético me invade la duda de si lo nuevo que voy a compartir con quienes me leen, quienes escuchan y ven mis publicaciones volverán a vibrar con mis versos. Cada regreso es un reto que me desafía, y al que debo enfrentarme, pero hasta ahora he salido airoso.


Así es compañero de letras, el verso es tu destino. Grande Manuel 😃😃