
Hola blogueros, ha llegado el día de la Constitución, nuestra Constitución, la de todos, y estamos de celebración, así que he decidido hacerle un pequeño homenaje recordando a aquellos que nos abrieron el horizonte hacía la Libertad, a quienes la fomentaron y celebraron con ilusión, a quienes la crearon, sus “7 padres”. Quiero contar su nacimiento y sus primeros pasos en aquel mar revuelto de la Transición. La Constitución de 1978, que a todos nos une bajo la misma manta, aunque algunos tiren de ella para su lado sin parar en mientes, tiene la curiosidad de ser la primera que se redactó desde 0, a diferencia de las anteriores: la de 1812 y la de 1931, que se basaban en el sistema precedente. Fue en aquellos momentos un modelo de éxito y un orgullo para todos los españoles, así como un ejemplo para el mundo, en cuyo espejo todos los países querían observarse. Ahora, 47 años después -cercanos a las bodas de oro-, cabe preguntarnos si el entusiasmo es el mismo, si sigue siendo para nosotros un motivo de orgullo y bienestar, de seguridad y plácemes y, claro está, de la misma manera debemos preguntarnos por su futuro.
“Nuestra Constitución, ¿una especie en peligro de extinción?”
El 20 de noviembre de 1975 fallecía Franco y nos dejaba un gobierno desorientado y perdido en medio de una nación suspensa que aguardaba acontecimientos pero que, desde luego, no quería volver atrás. Dos días después de la muerte de “El Caudillo”, Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias fue proclamado Rey de España como Juan Carlos I y, desde ese momento, comenzó a luchar por conseguir una democracia parlamentaria para los españoles -nos la merecíamos, por supuesto-, y no se le presentaban delante pocos escollos.
El nuevo Rey no era afín a Carlos Arias Navarro, el Presidente de aquel Gobierno caduco y rancio que olía a cuartel y que representaba una línea continuista. Por medio de presiones, acoso y derribo, consiguió que éste dimitiese el 1 de julio del 76 y colocó en la presidencia a un joven Adolfo Suárez González de 43 añitos, quien también procedía del Movimiento, aunque con una mentalidad más moderna y aperturista y, con quien compartía ideas frescas y proyectos políticos: un hombre honrado y noble al que todos los españoles debemos mucho. Fue nombrado jefe del ejecutivo el 3 de julio, colaboraba con ellos Torcuato Fernández-Miranda, un hombre de confianza y de firme convicción en las normas: “De la ley a la ley a través de la ley”.

Así fue, de esta manera se ingeniaron la Ley para la Reforma Política el 18 de noviembre de ese mismo año, y que sometieron a las cortes franquistas bajo la pregunta: “¿Aprueba el proyecto de ley para la Reforma Política?”, la cual fue aprobada con un 81%. Ese sería el harakiri de las cortes franquistas.
El 15 de junio de 1977 se celebran las primeras elecciones desde los años de la segunda república. La UCD de Suárez obtiene 166 diputados, PSOE 118, PCE 19, La AP de Fraga 16, Pacte Democrátic per Cataluña 11, PNV 8, el PSP de Tierno Galván 6.
“Los 7 padres de la Constitución”
Recién constituidas las nuevas cortes comienzan los desacuerdos, pues el gobierno de Suárez plantea elaborar un borrador de Constitución, pero, diferentes partidos consideran que la Constitución debe empezar a formarse en las Cortes. No se ponen de acuerdo, sin embargo, la idea sigue adelante y un mes después de las elecciones se reúne por primera vez la Comisión de Asuntos Constitucionales y Libertades Públicas de la que saldrán los 7 ponentes que elaborarán dicho borrador, los conocidos como “Padres de la Constitución”: Gabriel Cisneros, José Pedro Pérez- Llorca y Miguel Herrero por la UCD, Gregorio Peces-Barba por el PSOE, Jordí Solé por el PCE, Miquel Roca por PDPC Y Manuel Fraga por AP. En un primer momento, como quedaban fuera los nacionalistas vascos y catalanes, el PSOE cede uno de sus dos asientos a Miquel Roca del Pacte Democrátic. Empiezan a trabajar en sesiones secretas el 22 de agosto de 1977 y pronto surgen discrepancias sobre diferentes puntos como la forma de Estado, modelo territorial, confesionalidad o no, modelo educativo y divorcio, entre otros. Trabajan hasta el 22 de noviembre, cuando se filtran a la prensa, nadie sabe cómo, los primeros 39 artículos, que son publicados por la revista “Cuadernos para el dialogo”.

Continúan los desacuerdos y, a principios de marzo del 78, el socialista Peces-Barba abandona los trabajos por dos enmiendas presentadas por la UCD, en realidad busca evitar que consigan sus objetivos mediante “mayorías mecánicas”, séase, con sus tres votos y algún aliado “circunstancial”. Alfonso Guerra y Felipe González echan más leña al fuego cuando tildan de reaccionaria la nueva Constitución.
“Los Pactos del mantel”
En ese momento crítico el gobierno se plantea un cambio en el “modus operandi” para la redacción del texto, necesitan conseguir el consenso del PSOE a toda costa y comienzan una serie de negociaciones paralelas conocidas como los “Pactos del mantel”, pues éstas se hicieron en locales privados -en terreno neutro, digámoslo así-, como las que se llevaron a cabo en el Restaurante José Luis de la calle Rafael Salgado, donde se pactan en una larga cena 25 artículos de nuestra Constitución.
En esos momentos han entrado en las negociaciones el Vicepresidente Fernando Abril Martorell y Alfonso Guerra por el PSOE y, tras arduos trabajos, llegan a un acuerdo final. Sin embargo, ahora son los nacionalistas vascos los que amenazan con arruinar el proceso pues no se sienten representados ni defendidos por Miquel Roca, centrado únicamente en los intereses de su Cataluña, por lo que se abstienen en la votación definitiva que se lleva a cabo en el Congreso.
“El 31 de octubre el Congreso de los Diputados y el Senado aprueban abrumadoramente el texto constitucional. El 6 de diciembre es el pueblo español quien lo refrenda con su voto mayoritario, incluso con un 93´58% de síes en Cataluña y un´47% de síes en el País Vasco.”
Es por eso que todos los 6 de diciembre los españoles celebramos el día de nuestra Constitución.
El 27 de diciembre el Rey sanciona la Constitución y ésta es publicada en el BOE dos días después, el 29, evitando de esta manera el cachondeito de que ésta naciese el día de los Santos Inocentes.
“Contenido”
La Constitución española de 1978 consta de un preámbulo, 169 artículos -divididos en un título preliminar y 10 títulos numerados-, 4 disposiciones adicionales, 9 disposiciones transitorias, una disposición derogatoria y una disposición final. Contiene una parte dogmática: principios, derechos y deberes; y una parte orgánica: instituciones del Estado.
Principios fundamentales: Define a España como un Estado social y democrático de Derecho.
Derechos y deberes: Garantiza los derechos fundamentales y libertades públicas, así como otros derechos y deberes.
Instituciones del Estado: Establece la estructura y funciones de las principales instituciones del estado español: el Rey, las Cortes Generales -Poder Legislativo-, el Gobierno -Poder Ejecutivo- y el Poder Judicial.
Organización territorial: Establece el modelo de comunidades autónomas, provincias y municipios.
Reforma constitucional: Contempla los procedimientos para reformar la Constitución.
