
Por lo general son personas que pasan desapercibidas en el mundanal ruido, humildes, de introvertido carácter, individuos cuyas acciones no solo inspiran, sino que también transforman vidas… Éste es el caso del cabo de la Infantería de Marina, José Luis Sotorres Gómez, con un historial y trayectoria intachables, este benidormense ha sido condecorado en dos ocasiones con la Medalla al Mérito Naval con distintivo blanco, y además ha recibido otras distinciones como la Medalla a la Constancia y la Medalla de la Operación Balmis, distinciones que otorga esta unidad de élite del Ejército, que dan testimonio del valor, la entrega y dedicación que ha demostrado el de Benidorm en cada año de servicio en el ejército. La historia de este hombre sencillo, los operativos en los que ha participado a lo largo de sus más de 20 años de carrera militar es un relato tan apasionante e increíble, como real, que les enganchará desde el primer momento. ¡Acompáñenme ¡
Alrededor nuestra, en silencio y con extrema prudencia coincidimos, directa o indirectamente, con ese tipo de personas de las que desconocemos todo. Este es el caso de José Luis Sotorres Gómez. Hijo del fallecido y querido compañero José Luis Sotorres Samper, cronista, fotógrafo, director y editor de diversas publicaciones, y de María del Rosario Gómez Mojica, el infante de Marina de Benidorm nació, el 28 de junio de 1984.
Hoy vamos a conocer mejor al cabo de la Infantería de Marina, José Luis Sotorres Gómez, con una brillante hoja de servicio, en sus más de 20 años en el Ejército, sus superiores no han dudado en otorgarle cuatro medallas que atestiguan la constancia en el trabajo, las actuaciones profesionales destacadas y relevantes prestadas por el de Benidorm a la Armada Española.
Al militar no le gusta hablar de condecoraciones ni de medallas. “No somos superhéroes, sino que estamos preparados para llevar a cabo las misiones que nos encomiendan de la mejor forma posible, porque no sabemos hacerlo de otra manera. Lo de las condecoraciones creo que son irrelevantes dentro de mi carrera militar. Estoy agradecido de haberlas recibido, pero no tienen más valor que el reconocimiento del trabajo de ser militar, que lleva implícito la satisfacción del deber cumplido.”

Lo valores que realmente importan al cabo Sotorres son aquellos por los que se ha identificado y regido la Infantería de Marina, en estos casi 500 años de historia. “Con su lema, con su himno y su código de honor: «Como reza nuestro himno y nuestro noveno mandamiento, la nobleza y la valentía son nuestros emblemas.”
“Mi padre siempre fue mi referente”
Dos caminos completamente distintos, dos vocaciones que marcaron rumbos dispares: de padre periodista, hijo militar.
“Mi padre… ¿qué podría decir de él que no se haya dicho ya? Para mí, siempre fue un faro, un referente indiscutible. Me transmitió principios, valores y una educación que hoy atesoro. Nada me llena más que escuchar: “Cómo me recuerdas a él”. ¡Es un halago que me toca el alma!”

Además, asegura “desde niño soñé con ser periodista y seguir su legado; sin embargo, al llegar a la adolescencia, comprendí que en aquel momento estudiar no era mi camino,” -y recuerda-, “pero mi padre siempre me enseñó que en la vida no te regalan nada, que hay que esforzarse, trabajar duro y ser responsable para alcanzar lo que se desea.”
“Los recuerdos que guardo de él son innumerables, cada uno lleno de significado. Desde que tengo uso de razón, compartimos momentos que, con sólo cerrar los ojos y evocarlos, dibujan una sonrisa en mi rostro. Desde acompañarlo a cubrir crónicas para el periódico, ayudarle a imprimir y distribuir ejemplares, hasta esas tardes de complicidad en las que una cerveza y una buena charla bastaban para reírnos de la vida,” evoca con ternura su hijo.
La rebeldía impulsa su carrera militar
En principio no tenía claro su futuro. Fue un acto impulsivo lo que le llevó a alistarse en la Infantería de Marina, donde lleva más de 20 años. Sotorres Gómez ha pasado la mayor parte de su trayectoria en la Unidad Cinológica militar, disciplina que consiste en el adiestramiento de perros para búsqueda y rescate, detección de drogas y explosivos, seguridad y combate. Una de las principales unidades de España encargadas de la formación y empleo de perros en la Infantería de Marina.

Así lo explica el militar: “Siempre me llamó la atención el ejército, pero mirando hacia atrás creo que fue más una decisión más impulsiva que racional porque, en esa aquella época, mi sueño era seguir el camino de mi padre, pero tenía pocas ganas de estudiar. Vi en el Ejército una opción de futuro que me atraía y que, además, me permitiría independizarme.” Y exclama: ¡Para no mentir, cuando me alisté en Infantería de Marina realmente no conocía el cuerpo al que entraba, fue más un acto de rebeldía ya que todos los conocidos de Benidorm me decían que tenía que ser marinero, y cuando fui a hacer las pruebas pregunte qué era lo contrario, y aquí terminé. Decisión de la que no me arrepentiré en la vida.”
El soldado juró bandera con 18 años en el Cuartel de Infantería de Marina de Cartagena (Murcia) en 2002, mientras realizaba el periodo de instrucción.

Entre el deber y la distancia: reflexiones de un infante de marina
Incorporarse al Ejército es, sin duda, un salto al vacío. Para muchos, es el desafío que marca un antes y un después en su vida, y así lo define nuestro entrevistado: “Dar el paso de incorporarme al Ejército puede que sea el más desafiante, porque una vez dentro, cada día es un nuevo desafío, sobre todo al principio, cuando cada cosa que haces es nueva.” Una rutina que, lejos de volverse monótona, se transforma en un constante aprendizaje.
La disciplina militar no es solo un conjunto de reglas, sino una forma de vida que se arraiga profundamente. “Para mí, una vez que entra en ti la disciplina militar, ya forma parte de ti. La educación, la puntualidad, el orden… todos esos aspectos se acentúan mucho más.” Son valores que trascienden el uniforme y se convierten en pilares de la identidad personal.

Pero junto a la entrega y el sacrificio, hay una parte que pesa más de lo que se suele mencionar: la distancia. Estar lejos de la familia en períodos de servicio es una de las pruebas más difíciles. “Posiblemente sea la peor parte, pero la asumimos, y creo que la mejor forma de manejarlo es disfrutar del tiempo que sí estás y llenarte de momentos de calidad que te alienten en la distancia.” Porque, al final, lo más valioso son los recuerdos que acompañan en la ausencia.
Si hablamos de recuerdos con el cabo Sotorres es interesante analizar otro de los momentos más emotivos de su vida y que tuvo lugar el 19 de mayo de 2018, cuando participó en la Ofrenda Floral a los Caídos en la Mar y el Arma Submarina, solemne acto que se celebra en Benidorm, con el que la localidad rinde homenaje a quienes han perdido la vida en el mar y a los submarinistas que han servido en la Armada Española.

Tiene lugar cada año en la Plaça de la Senyoria, cuando miembros de la Armada depositan una corona de laurel en el monumento dedicado a los caídos. Ese día estabas cumpliendo funciones de seguridad y te asignaron participar casi por casualidad. A veces, los momentos más significativos no se sienten en el instante, sino que cobran mayor valor con el tiempo y la reflexión. Ahora, al recordarlo, parece que ha adquirido un significado más profundo para ti. “La verdad es que sí. Cuando participé en la Ofrenda no me emocioné tanto como la recuerdo ahora. La verdad que yo estaba allí prestando servicio de seguridad, como Policía Naval, y faltaban dos personas para realizar el homenaje de manera correcta; entonces se dirigieron a mí y me dijeron: ‘Tu, que eres de Benidorm, te toca’. Por eso la recuerdo con más emoción que la que pude sentir en ese momento.”
Más allá del uniforme: legado, sacrificio y aprendizaje
Sotorres Gómez ha pasado, de los más de 20 años que lleva en la Infantería de Marina, 19 en la Unidad Cinológica del Tercio de Levante, en Cartagena, especialidad centrada en el adiestramiento de perros militares de seguridad y vigilancia, detección de explosivos y drogas, rescate y misiones operativas especiales.
El cabo de infantería abandonó esta actividad tras sufrir una lesión que le impedía, en ese momento, trabajar en condiciones con los perros, “aunque aún sigo vinculado con ellos para algunas maniobras y ejercicios,” explica. La vida en el cuartel, con horarios y disciplina tan estricta, da para mucho, por lo que el militar no desperdicia ni un minuto. De hecho, cuando se produce el traumático incidente, se encontraba estudiando un grado medio de administración, sus superiores lo destinaron entonces al Servicio Económico y Administrativo del acuartelamiento.
Pasar de una unidad operativa como la Cinológica a un destino más administrativo marca un cambio importante, pero también refleja su capacidad de adaptación y evolución dentro de la Infantería de Marina. Aunque la lesión impidió que siguiera en el día a día con los perros, es admirable que aún mantenga ese vínculo y continúe participando en maniobras y ejercicios con los canes.

La formación en administración complementa perfectamente esa transición. Con tantos años de experiencia en la estructura militar, llevar ese conocimiento al ámbito económico y administrativo del acuartelamiento es una nueva forma de aportar al funcionamiento del cuerpo desde otra perspectiva.
El paso de la unidad Cinológica al servicio de administración no es un retroceso, sino una transformación. El valor no reside solo en dónde se sirve, sino en cómo se sirve. Y en este caso, la resiliencia y la determinación hablan más alto que cualquier cambio de destino.
Entre el deber y la distancia: reflexiones de un infante de Marina
En este cuerpo de élite del Ejército, la preparación física y mental es clave pues los militares participan en operaciones de emergencia social o catástrofe natural.
La formación y el entrenamiento diario son fundamentales para mantenerse en forma, el cabo de la Infantería de Marina subraya que “para el dolor y el sufrimiento nunca se está preparado ni se acostumbra nadie, en cada misión en la que participamos intentamos hacer todo lo posible para ayudar y estar ahí para quien nos necesite.”
Rasgos además que definen y caracterizan la personalidad del militar, como así lo constata su hermana, Mari Tere Sotorres Gómez: “Mi hermano es ante todo una persona humilde, trabajador incansable y constante, cariñoso, siempre dispuesto a tender una mano a quien lo precise, un apasionado de su profesión y profundamente implicado en todo lo que hace. Su generosidad y compromiso lo identifican, y quienes lo conocen saben que siempre pueden contar con él.”
Una de las misiones en las que el cabo de Infantería intervino y por la que, posteriormente se le entrego una distinción honorifica, fue la llamada “Operación Balmis”, uno de los operativos más amplios desplegado en tiempos de paz, hasta la fecha, por el Ministerio de Defensa durante la pandemia. “Fueron de los peores momentos que hemos vivido, situaciones muy duras a las que nos tuvimos que enfrentar, estuvimos ayudando en hospitales, repartiendo comida, desinfectando lo que nos ordenaran, dando seguridad e interviniendo en todo lo que se pudo. Personalmente creo que como a todos, ver a la familia por pantallas, la preocupación…”

Según el Ministerio de Defensa, en abril de 2020, se llegaron a desplegar hasta 90.000 militares en la lucha contra el Covid, principalmente, efectivos del Ejército de Tierra y de la Unidad Militar de Emergencias, a los que se unió personal de la Armada. La Operación ‘Balmis’, se prolongó del 31 de marzo hasta fechas posteriores al 12 de abril de 2020, mantuvo activos entre 4.000 y 5.000 militares.
La Infantería de Marina también trasladó desde el acuartelamiento de Cartagena a más de un centenar de militares a Valencia, tras la Dana que se desató el pasado 29 de octubre y afectó a 77 municipios de área metropolitana de la capital valenciana. La Infantería envió equipos de rescate y apoyo logístico para colaborar y dar apoyo a la población en las zonas más afectadas por las inundaciones. Esta unidad de élite del Ejército está especializada en operaciones anfibias, lo que facilitó a los efectivos actuar tanto en el mar como en tierra.

Las oportunidades aparecen cuando menos lo esperas
Respecto al futuro, el protagonista de esta semana, avanza que “en cuatro años cumplo los 45 y finaliza mi contrato” y que hasta hace relativamente poco tiempo “lo veía todo muy oscuro porque no supe escuchar los consejos de quienes me animaban estudiar y veía cómo se acercaba la fecha del vencimiento del contrato”. Ahora, después de mucho esfuerzo, dice estar más tranquilo al estar “finalizando un grado superior, que me ha abierto puertas que antes ni me había planteado.” Con el verano “llegará el momento de la reflexión y la toma de decisiones.”

Después de una trayectoria tan intensa y dedicada en la Infantería de Marina, es completamente natural sentir incertidumbre sobre el futuro, pero también es alentador ver cómo el esfuerzo por completar sus estudios le ha abierto nuevos horizontes.
La Infantería de Marina española, la más antigua del mundo
La Infantería de Marina española es la más antigua del mundo, creada el 27 de febrero de 1537 por el emperador Carlos I de España y V de Alemania. Su fundación respondió a la necesidad de contar con tropas especializadas en operaciones anfibias, capaces de combatir tanto en mar como en tierra.
Carlos I asignó de forma permanente a las escuadras de galeras del Mediterráneo a las Compañías Viejas del Mar de Nápoles, lo que marcó el nacimiento de la Infantería de Marina. Su objetivo era reforzar el poder naval de España en un momento en que el dominio marítimo era clave para la expansión y defensa del imperio.

La Infantería de Marina española desde su creación ha sido clave en numerosas batallas y conflictos, así como en las numerosas operaciones estratégicas en las que ha participado a lo largo de los siglos.
Desde la famosaBatalla de Lepanto (1571), en la que participó en la histórica victoria contra el Imperio Otomano, lo que aseguró el dominio español en el Mediterráneo; pasando por su actuación en la Guerra de la Independencia (1808-1814), en la que sus unidades combatieron en tierra contra las tropas napoleónicas, al quedar los barcos españoles inmovilizados; o su intervención en el “Desembarco de Alhucemas” (1925), considerado el primer desembarco anfibio moderno, referencia para futuras operaciones militares.
En misiones internacionales: ha participado en conflictos recientes, como la Guerra de Afganistán y la Operación Atalanta contra la piratería en el Índico.

La Infantería de Marina ha evolucionado de ser una fuerza de combate embarcada a convertirse en una unidad expedicionaria de élite dentro de la Armada Española. Su capacidad de despliegue rápido y su entrenamiento especializado la han convertido en un elemento clave de la defensa nacional y de las operaciones internacionales.
Extraordinaria trayectoria del hijo de nuestros queridos amigos José Luis y Mari, desconocida para algunos de nosottros.
Y un completo homenaje a la Infanteria de Marina, por su aportación siempre en el lugar donde se les necesita.
Gracias Belén.
Un gusto seguirte.