
Hola blogueros, hoy es un día grande, un día de felicidad y alegría: Jesús ha resucitado, tal y como prometió, al tercer día, ¿a ver quién hace eso? Sólo el hijo de Dios, que lo sepáis, sólo Él, y con esto quiere demostrarnos que hay una esperanza, una luz, que no todo acaba aquí, en este valle de lágrimas, que sólo Él regresó para recordárnoslo, únicamente él se dejó matar en la cruz para, haciéndonos después ese maravilloso truco final, demostrarnos que hay algo más, mucho más, que no todo acaba aquí, que esto es, en realidad, el recreo, la antesala, parte del camino, un lugar de paso para aprender y alcanzar la plenitud, la luz verdadera.
Imágenes, estandartes, palios, capirotes, penitentes, banda de música, verónicas, romanos, tambores, cornetas, saetas, buen teatro, todo eso está muy bien, muy bonito y lucido, con tal de que ensalcemos la vida y, cómo no, la muerte de Jesucristo, pues todo es un tránsito, un proceso para que Jesús, el hijo de Dios, resucite y vuelva con nosotros, éste es el momento álgido, culminante, de la Semana Santa, lo demás, tan sólo adorno y parafernalia.
Vaya semanita, ¿verdad?, comienza con el Cristo entrando en Jerusalén montado sobre una burra con aire triunfal, en medio de gran pompa y algarabía, Él, el hijo de Dios, el Elegido, llega a la Ciudad Santa y es recibido con palmas, como un triunfador porque es el Salvador; al poco, después de la famosa cena, es hecho preso en el Monte de los Olivos y, tras un juicio rápido se le condena a la muerte; se le flagela y tortura antes de hacerlo marchar con su cruz al Monte Calvario donde le hacen perrerías y acaban atravesando su costado con una lanza; una vez acaba esta agonía es sepultado en un sepulcro de roca, una especie de cueva excavada en la roca.
Muy bien amigos blogueros, ahora os voy a contar una historia, una historia antigua, la misma vieja historia que nos contaba sor Angelina en clase cuando éramos niños. Yo, tengo que decirlo, sí asistí a clase esos días, y os la puedo contar ahora, sin temor a algún pescozón o a la larga regla de madera de olivo de sor Angelina. Sentaos y escuchadme un momento:

Si Jesús volviese a la vida en estos tiempos, de nuevo volveríamos a matarlo, qué duda cabe, sólo hay que mirar cómo está el mundo y darnos cuenta de que todos andamos muy sobrados de mala leche.
Cuentan los apóstoles que el domingo, tres días después de ser sepultado, llegó un grupo de mujeres, con María Magdalena entre ellas, al sepulcro y que se lo encontraron abierto, la piedra que lo tapaba se hallaba a un lado de éste. Se asomaron y lo vieron vacío, dos ángeles se les aparecen y les dicen que Jesús no está ahí, que no tengan miedo, Jesús ha resucitado. Ellas corren con la nueva a los discípulos, ellos acuden allí, donde se les aparece Jesús, y todos pasan de la sorpresa y el miedo a la alegría de verlo vivo.
Ahora cabe hacernos algunas preguntas, como ¿Por qué se dejó matar? ¿Qué consecuencias tiene la Resurrección?

Según el cristianismo Jesús se dejó matar como un acto de sacrificio y amor para expiar los pecados de la humanidad y ofrecer la vida eterna. La Resurrección es la reconciliación entre Dios y los hombres, la promesa de vida eterna con la garantía de una futura Resurrección para la humanidad.
Según la tradición cristiana Jesús ascendió al cielo físicamente, o sea, todo de una, por lo que allí permanece y es glorificado.

Hubo una persona escéptica respecto a la Resurrección de Cristo, Santo Tomás, quien decía que si no le veía no podía creer en su Resurrección, pese a lo que dijesen las mujeres y los apóstoles, Jesús se le apareció una semana después que, a éstos, aun así, aquel quiso tocar sus heridas para terminar de convencerse. De aquí viene la famosa frase de “dichosos aquellos que no han visto y sin embargo creen”. En otros países este día se celebra escondiendo bonitos huevos pintados, hay quien dice que estos representan la nueva vida, igualmente lo disfrutan comiendo conejitos de chocolate, otro símbolo de esta fecha y alegoría de la fertilidad. Son distintas formas de celebrar La Pascua. Me parece bien que la gente se divierta, pero en la Biblia nadie habla de huevos ni de conejos en ese día.
El apóstol Pablo afirma en Corintios 15 que, si Cristo no hubiese resucitado, la predicación y la fe de los cristianos serían vanas.
Jesús ha resucitado, este es un día grande para todos, que la alegría y la luz del Cirio Pascual ilumine nuestras sombras. Disfrutadlo
Obra consultada: “1 Corintios 15- Reina- Valera 1960- Bible Gateway”, “YouTube- Alberto de Mingo. La Resurrección de Jesús.”