
Nuestro territorio ha cambiado a lo largo de los últimos pocos milenios de una manera tan sustancial que se nos hace difícil entender. Si hace 9.000 años era posible ir andando hasta la Isla de Benidorm, hace tan sólo 2000 años era posible ir en barca hasta Elche y Crevillente gracias a una albufera que ocupaba una buena parte del interior de la provincia de Alicante. Ahora se encuentra ahí el Parque El Hondo, creado el 12 de diciembre de 1988, que cumple hoy su 37 cumpleaños.
No se debe relativizar la importancia de la acción del hombre en el cambio climático que nos afecta y que es más evidente año tras año. Al contrario, debemos prestarle atención y empeño y conviene al mismo tiempo darnos cuenta de lo cambiante que es nuestro entorno, por la presencia de otras fuerzas que llevan sus propias dinámicas. Ambas cuestiones ni se niegan ni se invalidan entre sí. Darnos cuenta de la mutabilidad del territorio nos puede dar mayor conciencia sobre los gravísimos problemas medioambientales a los que nos enfrentamos ya.
Nuestro paseo en este caso va a durar 25.000 años y nos conducirá desde el Parque Natural de Sierra Helada (Benidorm-Alfaz del Pi-Altea), creado en 2005, hasta el Parque Natural El Hondo (Elche-Crevillente), declarado el 12 de diciembre de 1988: cumple hoy su 37 cumpleaños. Ambos Parques pertenecen a la Generalitat Valenciana.

En Sierra Helada hay una cueva, llamada de la Barriada o Abrigo de la Cantera, que ya fue ocupada por los seres humanos hace 25.000 años. Aquellos benidormenses no disfrutaban de las playas, porque el mar se encontraba a 25 km de la actual línea de la costa y porque lo cierto es que el clima era bastante frío. La congelación del agua en los casquetes polares y sobre toda la zona continental más próxima a los polos reducía el volumen de agua líquida en el planeta y por tanto eran menores las dimensiones de los mares, incluyendo nuestro Mediterráneo.
Era por tanto posible ir a pie desde la Cueva de la Barriada hasta la Isla de Benidorm, de hecho Sierra Helada y la Isla forman parte del mismo pliegue tectónico que continúa bajo el agua sin que lo apreciemos, como hoy son parte del mismo Parque Natural:
Calentamiento global
El posterior calentamiento del planeta produjo la elevación del nivel del mar. Se calcula que hace 15.000 años el nivel del mar se encontraba a 70 metros por debajo del nivel actual y que fue elevándose, no de forma continua, incluso con periodos de retroceso, llegando a subir en ocasiones más de un metro por siglo. Hace 13.100 años llegó a los 60 metros por debajo del nivel actual y la isla seguía sin ser una isla.
Hace 8.500 años el nivel del mar se encontraba ya a 21 metros por debajo del nivel actual. La Isla comenzaba a ser inaccesible caminando, y hace 6.000 el mar alcanzó el nivel actual, aunque lo cierto es que la tierra estaba algo más elevada, porque nuestra zona geográfica presentó un fenómeno de subsidencia (hundimiento) de casi 4 metros en el mismo periodo. Es decir, el mar subió 21 metros mientras la tierra se hundió 4 metros.
Hace 6000 años ya son plenamente reconocibles por tanto la Isla de Benidorm y la de Tabarca, mientras que el interior de la provincia de Alicante se ha inundado, desde Santa Pola hasta Elche, Crevillente y hasta Torrevieja al sur. Todo esa extensa zona se convierte en un mar menor que los antiguos llamaron Sinus Ilicitanus. Si Santa Pola era el Portus Ilicitanus, Ílice (Elche) era accesible por barca desde allí.

No debe extrañarnos porque igualmente estaba inundada la extensa albufera de Valencia (hoy reducida en dimensiones respecto a lo que fue), la zona costera de Gandía (el Rey Jaume I llegó en barca hasta el Castillo de Bairén, que hoy está a casi dos kilómetros del mar) y por supuesto la Marjal de Pego-Oliva y la Albufereta de Alicante.
El estudio geológico del Sinus Ilicitanus (José Enrique Tent-Manclús y Jesús M. Soria, Geogaceta 55, 2014) nos ofrece la reconstrucción gráfica de la extensión máxima del Sinus Ilicitanus hace 5000 años. Si lo comparamos con la imagen por satélite actual, identificamos claramente comprendidos en sus lindes las lagunas de Torrevieja, las Salinas de Santa Pola y los embalses de El Hondo como parte de ese Sinus Illicitanus.
La huella del hombre
Pero, si los niveles se han mantenido más o menos estables en estos 6000 años, ¿cómo ha desaparecido la mayoría del sinus ilicitanus? Al igual que en la Albufera de Valencia, lo que ha ocurrido es que la laguna del sinus se ha ido colmatando por los sedimentos arrastrados por el viento, la lluvia y sobre todo por los ríos que desembocaban en esa laguna, principalmente el Segura y el Vinalopó. Ya sabemos cómo llueve cuando llueve y el lodo y piedras que puede arrastrar un río, y estamos hablando de dos ríos.
Disponemos de un mapa detallado de 1696 (Li Regni di Valenza, e di Murcia, de Giacomo Cantelli) que muestra la extensión de la entonces llamada Albufera de Elche, quedando la denominación de Sinus Ilicitanus referida ya a la zona costera (Golfo de Alicante), algo bien diferente a lo que Estrabón describió en la antigüedad. Además, se marcan dos lagunas encima y debajo del nombre Catral.

Esa Albufera de Elche se siguió desvaneciendo con sedimentos, pero también con la acción del hombre y concretamente la promovida por el Cardenal Belluga, al que dedicaron una plaza en el pueblo de San Felipe Neri, donde se encuentra la Iglesia mandada edificar por el Cardenal. El insigne religioso en el siglo XVIII fomentó la desecación de la laguna para aumentar los campos de cultivo, generando riqueza en la zona, incluso la fundación de ese pueblo sobre lo que era una laguna, pero… si hoy hiciera tal cosa, en vez de dedicarle una plaza, los del SEPRONA se lo llevarían detenido por delito contra el medio ambiente.
De excursión
Algunas de las tierras resultaron muy malas para el cultivo, por su excesiva salinidad, me apuntó uno de los biólogos del Parque Natural El Hondo en la última visita que realicé, el pasado mes de noviembre acompañado de 25 amigos de las asociaciones Marina Histórica y L’Ecole Française de Benidorm, y por eso la Generalitat promovió la recuperación de la laguna, compró terrenos y los inundó, formó los actuales embalses de Llevant y Ponent, y restableció un humedal que llevaba más de doscientos años desaparecido.
Las aves reaparecieron para reclamar el que había sido durante milenios su terreno y hoy es un maravilloso observatorio. Entre las cañas de carrizos y juncos, se alimentan y reproducen, nadando, zambulléndose y sobrevolando un territorio que desde el aire han contemplado evolucionar, secarse e inundarse una y otra vez, desde que dejaron de ser dinosaurios pedestres para emprender la conquista de los cielos.

El Parque Natural El Hondo es un lugar que querrá el perspicaz lector visitar, gratuitamente, con paseos de kilómetros entre los canales y lagunas, lleno de aves y de un entorno natural deleitoso. Sólo tiene que llevar agua, un bocadillo y, quizás, unos prismáticos y, vale, sobre todo si hace calor y ha llovido hace poco, una loción antimosquitos. No hay ningún bar en el Parque, pero el centro de interpretación sí cuenta con aseos y una zona dedicada a exposición, con fotografías y paneles explicativos.
El Parque se encuentra a una hora en coche desde Benidorm y dispone de un amplio aparcamiento. Es una solución encantadora para pasar un domingo en la naturaleza y a los peques les encantará, sobre todo, la gran pasarela de madera, así como las diversas cabañas para observar las aves sin molestarlas.

El avispado visitante se acercara a tomar un café o un refresco a San Felipe Neri para comprobar lo que es un pueblo (que fue villa real, hoy pedanía de Crevillente) construido sobre terreno ganado a la laguna, totalmente llano y con sólo dos metros de altitud sobre el nivel del mar, fundado en 1732.
Resulta inevitable pensar qué pasará en este pueblo si seguimos calentando el planeta al ritmo actual. Nada como un buen paseo por esta zona para reflexionar.
También resulta inevitable preguntarse cuántos poblados, ruinas de templos, enterramientos… de 10.000 años de antigüedad se encuentran sumergidos frente a nuestro Benidorm actual.