
Hola blogueros, si os digo José Martorell Llorca, igual no os suena de nada, o de poco, algún político o empresario de la zona, un hotelero, o puede que un artista, ¿un cineasta quizá?, pero si os hablo del bandolero Pinet entonces exclamaréis: ¡Claro, el famoso bandolero de Finestrat, el fuera de la ley, el forajido: “el roder”. Pero volvamos al principio. José Martorell Llorca era carpintero de tradición, como todos en la familia, soñaba con una vida tranquila cerca de los suyos, en su pueblo, a las faldas del Puig Campana, junto a una muchacha cariñosa y hacendosa, rodeados de niños y alegría, pero, como alguien dijo en una ocasión: “Si quieres ver a Dios reír, cuéntale tus planes”, y suele ocurrir que, mientras tú planificas tu vida con ilusión y entusiasmo, con denuedo , ésta confunde el camino y te arrastra por otros derroteros, te conduce a extremos desesperados, te empuja a la supervivencia, porque al final, cuando te sientes solo y la vida te pesa como una losa, cuando te sientes acorralado como una alimaña, cuando no te queda otra alternativa, sabes que sólo te queda una: la vida. La tuya. No hay más.
He conocido a varios de sus descendientes, recordad a su nieto Jeroni Moncho, dueño del Restaurante Can Pinet de Tarbena. Conocí a él y a su hijo Jaume, hijo y biznieto “del roder”, quizá ambos idealizaban mucho la imagen de su antepasado, es, hasta cierto punto, normal y comprensible. También conocí un día a una abuela centenaria de Finestrat, allá por los ochenta, a la que pregunté por Pinet, su paisano, el bandolero, ella me corrigió: “el asesí”, creí que se confundía, pero volvió a repetirme: “el asesí”. Ahí quedó zanjado el asunto.
Hoy vengo a hablaros de Pinet, del hombre, del forajido, también de su leyenda, pues, al igual que la Guardia Civil, la leyenda siempre persiguió a este hombre.

La venganza se sirve en plato frío
“Quedarse com la nóvia de Pinet, amb la cara llavada i el monyo fet.”- Dicho popular en Finestrat.
José Martorell Llorca nació en Finestrat el 21 de julio del año 1868. Cuando le llegó el requerimiento para cumplir el servicio militar éste se encontraba preso en La Vila, fue condenado a dos años de prisión por haber disparado a un hombre con un arma de fuego a raíz de una discusión, pues era nuestro amigo de natural pendenciero, ligero de cascos, vamos, que apuntaba alto, nunca mejor dicho, pues medía metro y medio lo que, tengo que decir, no era mala talla para aquella época, por fortuna no llegó a matar a aquel hombre, aunque todo se andará. Siempre tuvo fama de bravucón, así como de guapo y apuesto, luego contaré alguna anécdota de sus amoríos. Cumple la condena a pesar de haber alegado problemas físicos en los dedos de una mano y, en mayo de 1889, es declarado soldado sorteable.
En aquel tiempo el sorteo lo controlaban los caciques, como todo, si tenías dinero tu hijo se libraba de hacer la mili, no era la misma mili de hace unos años, cuando la hice yo, entonces lo más fácil era que te mandasen a las colonias a morir de alguna enfermedad o del cuchillazo de algún indígena, no creamos que todo en las colonias era paz, amor y concordia; el precio para evitar todo esto era de 2.000 pesetas de las de entonces, 500 pesetas si sustituías a tu hijo por algún bracero o ganapán de familia necesitada. No tuvo tanta suerte, ni tanto dinero su familia, pero tampoco marchó muy lejos, pues fue a servir a Madrid, en la administración militar, no era mal sitio. Un año después marcharía su hermano Jeroni, pero, para entonces Pinet ya había desertado, dejando un reguero de sangre a sus espaldas.
Un día desaparecieron de la brigada donde servía José, un sargento y él, motivo por el que fueron considerados desertores. Tiempo después se encontró el cadáver de un hombre en Moncloa -entonces era un descampado sin urbanizar-, que, al parecer, pertenecía a un suicida, tenía el rostro quemado y desfigurado, imposible de identificar, pero en uno de los bolsillos de su pantalón se encontró una nota dirigida al juez militar, firmada por un tal José Martorell Llorca, manifestando que se suicidaba porque estaba cansado de la vida y que no se culpase a nadie de su muerte. La realidad era que el cadáver que allí encontraron era el del sargento quien, en una ocasión, abusando de su superioridad, le dio una paliza al muchacho, por lo que éste, urdiendo una estratagema le dio muerte como venganza, abandonando allí su cuerpo desfigurado. Entonces las noticias circulaban despacio, por lo que Pinet dispone de tiempo suficiente para regresar a su pueblo y rehacer su vida sin nada que le identifique, sin pasado, sin obligaciones. José Martorell Llorca ya no existe, se suicidó en Madrid.

Pinet se establece con María Pascual -ésta es una forma de definirlo, él no puede casarse puesto que “no existe”-, ella es una joven de su pueblo que le da una hija, pero él, poco tiempo después, se siente amenazado, alguien le ha dicho que un vecino del pueblo le ha denunciado a las autoridades y huye a la sierra: Serra de Aitana, Puig Campana, Serra de Bernia, la Font de Forata, el Barranc del Tronxo, Port de Tudons, Coll del Llamp, Barranc de l´Arc, el pas dels Bandolers; la montaña es ahora su hogar, comienzan sus andanzas como “roder”. Se unen a él un amigo inseparable, el Bou, y su hermano Jeroni.
Pinet preso en Valencia
En una ocasión le detiene la guardia civil y lo encierra en el Penal de Valencia, de donde consigue escapar poco tiempo después. Guardaba bajo el jergón varias herramientas con las que consigue desarmar la cerradura, abre la puerta y sale al patio, donde un cabo que estaba de guardia le sorprende y trata de detenerlo, pero Pinet le ataca con un objeto punzante con el que le pincha hasta matarlo, entonces trepa por el muro burlando la vigilancia, salta al otro lado y consigue huir.
Regresa a la Sierra de Aitana donde se le unen más hombres, articulando una autentica banda de roders que atemoriza a toda la comarca de Les Marines, Condado de Cocentaina y El Alcoiá, asaltan a viajeros, correos y diligencias, los ricos se sienten amenazados, sin embargo, evitan provocar víctimas, prueba de ello es un tiroteo que protagonizan en la carretera de Castalla. Una pareja de la guardia civil los ve, uno de ellos se adelanta y les da el alto, fue quien recibió una inmediata descarga cerrada, el capote quedó agujereado por 11 proyectiles, saliendo el guardia ileso.

El cura de La Nucia, Andrés Devesa Pérez, “retor Poma”, le pide ayuda, le insta a hacer justicia social y luchar por los necesitados, hay muchos vecinos pasando penurias, asfixiados por los caciques, Pinet le da gran parte del dinero de los botines que roba a los señoritos para que lo reparta entre ellos, de la misma manera es generoso con los campesinos más desfavorecidos que encuentra en su camino, no olvidemos que también Pinet necesita de ellos para sobrevivir en el monte. Esta es una simbiosis muy común entre gente fugitiva que necesita aliados.
Al bandolero le gustaba jugar con la Guardia Civil, en ocasiones se enseñoreaba por la zona de la Vila y, cuando los guardias de ésta subían a por él, se pasaba a la zona de Relleu, entonces cuando los agentes de esta población iban a buscarle y éste subía a Penáguila, y eran los de aquí los que salían a apresarle, él marchaba a Castell, y así sucesivamente. Le divertía este juego, le gustaba torearlos, conocía todos los pasos de montaña, los puertos, las cuevas y vericuetos, se escurría como un zorro. Todavía quedan en la sierra muchos rincones que llevan su nombre.

Pero Pinet tenía una cuenta pendiente, el culpable de aquel destierro que padecía, su delator: Gregorio Llorca Climent, todos lo sabían en el pueblo. Un día le aguarda en la era de Jacint, en la Partida del Fossalet de Finestrat, allí le sorprende y lo mata de dos tiros de escopeta.
Pinet se refugia en Barcelona
La presión policial es intensa, por lo que decide poner tierra de por medio y rehacer su vida en una ciudad populosa donde poder pasar desapercibido. Decide marchar a Barcelona y trabajar de incognito como carpintero. La idea es buena, pero un sargento de la benemérita le sigue los pasos hasta la capital del principado, y allí, en una casa de lenocinio de la calle de Ramalleras le detienen, sin embargo, él no se lo pone fácil a los guardias y se defiende con pertinaz bravura, como animal acorralado.
Pinet preso en Alicante
Lo encierran en la prisión de Alicante rodeado de un fuerte dispositivo de seguridad, la prensa celebraba su apresamiento y decía que de otras pudo escapar mas de ésta, “vigilado como está muy de cerca por la guardia y por los muchos cuidados que con él se procede tener el comandante graduado, gobernador del Castillo de Santa Bárbara”. Unos meses después es juzgado por la justicia militar por deserción y tiroteo con la Guardia Civil: “Se ha celebrado un consejo de guerra para ver y fallar la causa en la que figuran cuatro paisanos y el celebre criminal José Martorell Llorca, conocido por Pinet, desertor del ejército, famoso por sus fechorías y por sus evasivas de diferentes cárceles”.

Asistió mucho público al acto deseoso de conocer al bandolero, que se había hecho tristemente famoso: “El fiscal pide seis años de prisión para los procesados, y además para Pinet dos años de servicio disciplinario”.
El 24 de abril se hizo pública la sentencia de la Audiencia de Alicante, ratificada por el Tribunal Supremo de Madrid, donde se condenaba al procesado a la pena de 17 años, 4 meses y 1 día de reclusión, además de hacerse cargo de los gastos del procedimiento e indemnización a los herederos de Gregorio Llorca Climent con la cantidad de 3.000 pesetas.
Así quedaba la cosa. Nuestro bandolero, pensaban que iba pasar media vida de cautiverio; pero éste fue más breve de lo que las autoridades preveían: “17 presos se han fugado de la cárcel de Alicante” -encabezaba el titular en la prensa-, “dícese que ataron al vigilante, colocándole una pelota de trapo en la boca y después limaron los barrotes de una reja y se deslizaron, sigilosamente por ella por medio de cuerdas (…). Pinet era el director de la evasión y que iba armado con un revolver de reglamento y una navaja de grandes dimensiones”. “La fuga se verificó en presencia de un centenar de reclusos, aunque ninguno de éstos dio la voz de alarma durante el largo tiempo que debió durar la operación”. En Alicante estaban preocupados ante la presencia de tantos presos sueltos por la provincia. Con urgencia se emite una orden de “busca y captura contra José Martorell Llorca, alias Pinet, soltero, carpintero natural de Finestrat, talla 1´53 m., pelo castaño, ojos pardos, barba poblada”. Pero, aunque capturasen a algunos de los escapados, nuestro roder consigue escabullirse una vez más. La leyenda crece.

Pinet continúa controlando los caminos y pasos de montaña, mas, ante la presión de la Guardia Civil decide refugiarse en Argelia, donde la presencia de valencianos es muy grande, muchos campesinos de Las Marinas marchaban allí para la vendimia, era fácil embarcarse desde cualquier puerto de la Marina, Pinet consigue marchar pero las autoridades detienen a Bou, que detiene también a Jeroni cuando trata de embarcar en el puerto de Valencia, sin embargo las autoridades no consiguen imputarle en causa alguna y lo liberan
Pinet es capturado en Llaurí
“El roder” regresa y se traslada a la zona de la Ribera huyendo de la presión a la que es sometido en las sierras de nuestro entorno, allí organiza una banda de 30 hombres que vuelven locos a los guardias y autoridades de la zona. Aunque finalmente es detenido el 5 de noviembre de 1900 en la población de Llaurí.

La de Pinet es una historia de supervivencia que utilizaría la prensa de la época para adoctrinar a la población. Un periodista le entrevista durante su cautiverio:
“Atraído por la triste celebridad de su nombre y deseoso de conocerle personalmente, determiné ayer, hacerle una visita y celebrar con el famoso bandido una “interview”. ¡Pinet! ¿quién no ha pronunciado este nombre con respeto, cuando la leyenda heroica del facineroso, llegaba hasta nosotros adornada con los encajes y filigranas que la masa popular añade a las historias de bandidaje? No presenta Pinet el tipo de criminal nato, de estatura regular y bien proporcionada, de mirada escrutadora e inteligente, Pinet en su aspecto no tiene nada de repulsivo, pues más que desagradar, atrae y sugestiona con lo cortés de sus maneras y lo asequible de su temperamento dispuesto a todas las confianzas”.
Finalmente es trasladado a la prisión fortaleza de el Hacho, sobre ese peñón que preside la ciudad de Ceuta, donde moriría 9 años más tarde, el 1 de noviembre de 1909. Fue enterrado en una fosa común del cementerio de Santa Catalina.
Muerto el roder su leyenda sobrevive. Se ha mitificado y creado mucha leyenda entorno a nuestro bandolero; a mí particularmente me encantan las leyendas populares, especialmente cuando se cargan las tintas e inflaman los hechos convirtiéndolos en fabulosos, todos necesitamos algo de imaginación y fantasía en nuestras monótonas vidas. Cuentan que a Pinet no le hicieron preso en Llaurí, sino que se entregó él voluntariamente a la Guardia Civil de Cocentaina porque el Gobernador de Alicante le prometió el perdón si así lo hacía, mas, en realidad, todo fue un engaño para apresarle y darle cerrojazo para los restos. No lo creo yo tan inocente.
También se cuenta que escapó del penal del Hacho junto a unos compañeros con una embarcación que allí dentro se fabricaron, que abriendo un agujero en el muro salieron al mar y llegaron a la costa de Málaga, desde allí se trasladó el fugitivo hasta su pueblo para vivir nuevamente oculto entre los montes. Bueno, al fin y al cabo, Pinet era “el rey de la evasión”.

Romance con Angélica la vilera
Se cuenta también que, hallándose muy enfermo le permitieron salir por un tiempo de la prisión, que una vez recuperado regresó al penal… para morir en él. Las cárceles de antes no son como las de ahora, tengo que decir, pero aquí os dejo esta anécdota, una más de las muchas que se cuentan de él.
Ahora os quiero contar la historia de un romance que tuvo el roder con una joven de Villajoyosa, esta historia si es real, de hecho, todavía pervive un testigo de aquellos encuentros que así lo atestigua: un algarrobo centenario donde se ocultaba el bandolero para ver a su amada, en el hueco que éste gran árbol tiene en medio de su tronco- algarrobo que todavía podemos visitar hoy puesto que se ha preservado precisamente como recuerdo de aquellos días. Ya os he dicho que Pinet fue el último bandolero romántico, el que robaba a los ricos para repartirlo entre los pobres y el que robaba, también, el corazón de las muchachas. Todas las mujeres de la época bebían los vientos por aquel apuesto bandolero, y eso no es leyenda.
Una tarde subía Pinet montado en su caballo camino de Finestrat, pasaba por la finca l´Almisera cuando vio a una mujer que había llevado a unas ovejas a abrevar al río, ella, al oír los cascos del caballo se giró y se encontró con el desconocido, estaba asustada, pues todos conocían en la comarca las acciones de los bandoleros. Él quedó admirado por la juventud y belleza de la muchacha. Se observaron durante un rato sorprendidos, aguardando cualquier movimiento. Ella rondaba los 20, Pinet aún no había cumplido los 30. El jinete entonces la saludo cordialmente y le preguntó si había, por casualidad, visto a los guardias; ella, Angélica, pues así se llamaba la joven, le contestó nerviosa que no había visto pasar la patrulla, que era la hija del encargado y que debía llevar a guardar el rebaño pues se le hacía tarde y quizá estuviesen preocupados sus padres por la tardanza.
Pinet, muy amable, le dijo que no se preocupase, que se llamaba José y que le gustaría volver a verla, ella, nerviosa bajó la cabeza y dijo un trémulo adiós para, a continuación, enfilar con los animales el camino del redil.
El bandolero prendado de la belleza de la joven la siguió y, cuando estuvo a su altura, desmontó y se puso frente a ella: -“¡Mañana volveré a verte!”- le dijo.
La muchacha alzó la vista un momento para ver los ojos oscuros de Pinet clavándose en los suyos, luego, con paso ligero continuó con los animales camino de la cuadra. Él, quedó allí, en pie, observando como se marchaba la joven.
Aquella noche, sin duda, ninguno olvidaría aquel encuentro.
Al día siguiente, un par de horas antes de la del encuentro del día anterior, el bandolero rondaba la finca l´Almisera con cierta cautela. Sabía que la bella pastora volvería a llevar a las ovejas a aquel rincón del río para que bebiesen, como así fue.
A la misma hora del día anterior apareció Angélica por allí, preocupada y nerviosa observabva todos los rincones de aquel paraje, en realidad esperaba encontrar allí a José una vez más. Y ya comenzaba a desilusionarse cuando oyó un siseo, se puso tensa mirando a su derredor, ssshhhh, escuchó otro siseo que parecía venir de aquel viejo algarrobo que había sobre el bancal de arriba. Entonces vio salir del interior del árbol a la persona de su anhelo. Temblaba de arriba abajo, el corazón desbocado. Se quedó inmóvil mientras el bandolero caminaba hacía ella, al llegar frente por frente la abrazó y la atrajo hacía sí, entonces, sin dejar de mirarse, la besó.

Así, estrechamente abrazados, permanecieron un rato en el silencio de la tarde, hasta que ella suspiró y mirando asustada a su entorno que comenzaba a tornarse del color del azafrán le preguntó a Pinet:
-¿Nos habrán visto? ¡Si se enterara mi padre…!
– No te preocupes, de eso me ocupo yo- le contestó él.
Desde ese día y, siempre que sus trabajos se lo permitían, Pinet pasaba por la finca para visitar a su amada. Solía esconderse en ese algarrobo o en un olivo muy viejo que también hay por allí. Angélica pasaba los días esperando su visita. Todos en la familia acabaron conociendo aquel idilio, pero jamás los molesto nadie.
El romance duró unos meses, la espera se alargaba, se hacía eterna para la muchacha, hasta que un día se enteró que habían hecho preso a su amante.
El algarrobo continúa estando en la finca l´Almisera, no han querido cortarlo como recuerdo del bandolero Pinet y de los días de amor con Angélica, se halla muy viejo y decrepito, pero continua inhiesto como guía y faro de aquellos amores, parece guardar todavía el calor de aquellos días, quizá esperando su regreso.
*Obra consultada: “El Nacional. Cat”, “Las Provincias. Bandoleros valencianos de leyenda”, “Toutube. Carles Llorca, historiador”, “Raco. Cat. Pinet el roder”, “Alicante Digital. El algarrobo que sirvió de refugio al bandolero Pinet”, “La Vila y Comarca. La leyenda del amor secreto de Pinet el bandolero”.
Menuda historia y menudo protagonista. Podría ser el guion de una película. Supongo que con el paso del tiempo siempre hay algo de verdad y algo de leyenda. Me ha gustado mucho.