
Hola blogueros, hoy quiero hablaros de dos importantes batallas navales que tuvieron lugar frente a nuestra costa en el intervalo de 11 años, la primera de la que hablaré se dio los días 16 y 17 de abril del año 1755 entre cinco jabeques corsarios dirigidos por el Capitán de Fragata D. José de Flon contra tres jabeques corsarios de Argel, en este caso los sucesos son contados de forma indirecta por un cronista que vivió aquel momento desde la seguridad que le proporcionaba la distancia y las murallas de la ciudad de Alicante, que se sumó tarde a la fiesta- en realidad ni intervino-, y no por falta de voluntad; y la siguiente batalla, que sucedió el 21 de enero de 1766 y que es contada por los propios protagonistas, los muy afamados corsarios mallorquines Antonio y José Barceló en la que se enfrentaron con sus dos jabeques a otros dos jabeques enemigos de Argel, en la que se liberaron, al igual que en la otra batalla a muchos cristianos presos de los infieles. Existe una curiosidad sobre este combate, una tabla pintada al óleo donde se escenifica, para conmemorarla, aquella hazaña; luego os lo cuento. Con estos combates- muy comunes en aquella época-, quiero significar el daño que nos hacían los corsarios y piratas de aquel país a nuestras costas y la importancia de nuestros corsarios en la defensa de nuestros pueblos y vidas. Prepárense para zarpar, la aventura comienza ahora

“De la feliz victoria que han logrado las Reales Armas de S. M. en la Sangrienta Batalla, que han tenido con tres grandes Jabeques Argelinos, los cinco que manda el Capitán de Fragata D. Joseph de Flon, en los Mares de Villajoyosa, cinco leguas a Levante de la Bahia de Alicante, el día que se refiere”.


En el mes de marzo se pusieron 5 jabeques del rey a las órdenes del Capitán José de Flon y Sesma: “Gavilán”, “Aventurero”, “Cazador”, “Catalán” y “Garzota”- da la casualidad que esta misma embarcación la pilotaría con el tiempo el célebre Capitán D. Antonio Barceló-, al mes siguiente, el 16 de abril, se encontraron en la rada de Benidorm con 3 jabeques argelinos que venían a llevarse presos a nuestros vecinos y así venderlos como esclavos en sus mercados, en esta ocasión esa canalla asesina se llevó una gran sorpresa. Los hechos que refiero a continuación vienen narrados por un cronista de Alicante que vivió aquellos días- desde la proximidad, es cierto, pero también desde la seguridad que proporcionaba dicha ciudad-, y que recoge en una pequeña publicación bajo el título: “La sangrienta batalla en los mares de Villajoyosa a cinco Leguas de Alicante 1755”

La mañana del 16 de abril se escucharon en Alicante cañonazos que creyeron los habitantes de esta ciudad eran saludos que acostumbran a hacer los barcos al pasar frente al Santuario de la Santa Faz, como éstos continuaron y con mayor intensidad, no quedó ninguna duda de que se trataba de un reñido combate, siendo que se disparaban con cargas cerradas y muy a menudo.

Comenzaron a llegar noticias a la ciudad y se reunieron el Gobernador de la Plaza Marqués de Alós y el Ministro de Marina D. José Salillas para buscar la manera de socorrer a la mayor brevedad posible el empeño de aquellos corsarios, pero no habiendo embarcaciones españolas de combate en ese momento en el puerto se llamó al Cónsul de Holanda, D. Gaspar Vernét para proponerle despachasen 3 fragatas de su nación que allí tenían fondeadas si sus capitanes se convenían, y que ellos se encargarían de aumentar la tripulación con marinería, más de 100 hombres expertos, y tropa para el combate, una compañía de granaderos para cada nave, así como un intérprete, provistos todos de armamento, municiones y víveres. Se dispuso lo necesario con fervor y precipitación, todo parecía poco para acudir al socorro de aquellos valientes, los vecinos observaban con sorpresa y admiración todo aquel despliegue y, mientras subían el material a bordo, con tales prisas y nerviosismo que algunos cayeron al mar llevando consigo vino, pan u otros víveres, lo que hizo cierta gracia entre todos cuantos contemplaban la escena. Hombres de distinción de la ciudad facilitaron sus pequeñas embarcaciones para aquellos traslados.

Se trabaja con gran esfuerzo para acudir en ayuda de aquellos valientes, pero, deseosos todos de tener noticias de lo que allí sucede “se despachó el Falucón de Rentas Reales, y en él a D. Joseph Sevila menor, que hace de Capitán de este Puerto, para descubrir a una vista el Combate con orden de no arrimarse, ni exponerse al riesgo, sino de volver con la mayor presteza a avisar lo que observase”.
Toda vez que esto sucede en Alicante, aquellos bravos marinos se siguen jugando el cuero con los argelinos. Los vecinos de la Villajoyosa y de Benidorm se hacen cruces con cada estampido, rezan, los que no se hallan en las zonas altas observando la humareda en el horizonte, se encuentran en las iglesias pidiendo por aquellos valientes.
Cuando las fragatas holandesas recogieron anclas para zarpar todos quedaron sorprendidos, calmó el viento y no pudieron salir del puerto, todos aquellos ánimos se helaron en el cuerpo. De nuevo los vecinos llegaron con sus barquitas pesqueras para remolcarles fuera de la bahía, pero no hubo manera, aquellas naves eran muy pesadas: la invisible mano de la Divina Omnipotencia dejó frustradas todas estas diligencias para no usurpar a nuestros valerosos Corsarios la menor parte de su Gloria, por lo cual volvieron las fragatas a echar sus anclas al agua, mirándose unos a otros con desconsuelo.

Hasta las 10 de la noche no se supo nada de cuanto allí ocurría, fue entonces cuando llegó el Falucón haciendo salvas y todos los vecinos se aglomeraron en el puerto ansiando las nuevas. Nuestros Corsarios- contaba- echaron uno de los tres jabeques a pique, otro quedó desarbolado y un tercero huía como alma que lleva el diablo.
Hasta las 3 de la tarde del 17 nada más se supo de aquella batalla, fue entonces cuando se pudieron observar las 5 velas unidas e, impaciente el Ministro de Marina D. Joseph Salillas, mandó tripular un bote con 11 remeros y, acompañado de varios oficiales, fueron al encuentro de aquellos.
Cuando llegaron a “parlamento del jabeque Comandante, desde el cual se previno a la bozina, mantenerse sobre los remos, porque estaban los buques llenos de Moros, y Turcos, y convenía así para resguardo de la salud”. Así se hizo y, arrimándose un poco más el bote, le dijo el Comandante D. José de Flon que habían batido los suyos el día anterior a 3 jabeques argelinos mandados por el famoso Pirata Corsario Achimuza, que los echaron a pique “después de un reñido combate que duró 17 horas, con un fuego incesante: que llevaba hasta 500 esclavos entre Turcos, y Moros: que los muertos de ellos eran mas de 350 según relación de los mismos, con la grande felicidad de no haver muerto en nuestros Corsarios, que el Comandante del Javeque el Gavilán, y un Marinero, y quedar heridos 6 de estos, y un guardia Marina, que hacía de Oficial”.
También se encontraron entre los enemigos algunos renegados y esclavos cristianos. Les dijo que continuaba viaje a Cartagena pero que antes quería mandar por correo un pliego a su Majestad donde contarle lo sucedido “por mano del Sr Baylío Fr. D. Julián de Arriaga, su Secretario de estado, y del Despacho Universal de Marina; cuyo Pliego entregó al expresado D. Joseph Salillas para darle luego dirección, como lo executó a las 11 de la noche”.
Al día siguiente se celebró en todo Alicante este triunfo tan admirable para las Católicas Armas de su Majestad con salvas y misas.
Alicante 18 de abril de 1755

Batalla naval de los hermanos Barceló, cada uno al gobierno de su jabeque, contra dos jabeques argelinos frente a las costas de Benidorm y Villajoyosa el 21 de enero de 1766
Ahora son los renombrados hermanos Barceló, Antonio y José, mallorquines, azotes de corsarios y enemigos de la patria, los que se enfrentan a dos jabeques corsarios de Argel en nuestro mar.
Antonio Barceló y Pont de Terra nació en Palma de Mallorca el 29 de diciembre de 1717 y falleció en esta misma ciudad el 30 de enero de 1797, cuando contaba 80 años de edad. Fue marino, corsario y militar español, valiente y arrojado como pocos, que llegó a lo más alto en la Marina de su Majestad, Teniente General, sin pasar por la Academia naval, por méritos propios- “el último marino que alcanzó los mayores rangos de la Armada por la fuerza d ellos hechos, sin pasar por una escuela de marinos”-, lo que levantó no pocas envidias entre la oficialidad. A los 18 sustituyó a su padre al mando del jabeque correo Palma- Barcelona- donde tuvo varios encontronazos con corsarios argelinos, a los 21 el Rey Felipe V le nombró Alférez de fragata, desde entonces el mismo Rey le comisionó para importantes misiones y no dejó de ascender, no obstante, fue él quien dirigió las 3 expediciones de castigo a Argel. Pero nosotros vamos a hablar del encuentro que mantuvieron su hermano José, al mando del jabeque “San Antonio”, y él, Antonio o Antoni, desde su jabeque “Atrevido” contra dos jabeques argelinos frente a la costa de Benidorm. Ya con anterioridad se enfrentó éste a esa canalla en nuestra costa, fue entre Altea y Benidorm, en el año 1748, entonces, con cuatro jabeques corsarios, puso en fuga a otros cuatro berberiscos, que huyeron bastante maltratados.
Mas ahora nos hallamos en la tarde del 21 de enero del 1766, el tiempo está revuelto, frío y hace mala mar, los dos jabeques con sus enseñas de cruz de Borgoña se hallan reconociendo la costa en busca de piratas berberiscos. Aquella aventura nos la van a contar los mismos hermanos en unos memorándums, tal como se recogen del archivo municipal de Mallorca, que también fueron enviados al Marqués de Esquilache, entonces Secretario del Despacho de Guerra. Comienza Antonio Barceló desde su jabeque “Atrevido”:

“A la una y media de la tarde, hallándome a las inmediaciones de Altea, dispararon un cañonazo que comprendí sería llamarme para darme alguna noticia, por cuyo motivo me atravesé y vi que salía un laúd en mi demanda, y habiendo llegado a las dos y media, me dio noticia como a las once de dicho día había recalado sobre Benidorm un jabeque de moros y en el mismo paraje había apresado una saetía catalana, habiendo tomado el rumbo del S. A esta hora hice toda fuerza de vela, gobernando al SSO con el viento muy fresco por el L, y gruesa mar, haciéndole señal al jabeque San Antonio hiciera lo mismo.
A las tres y media avisté dos embarcaciones por el tercer cuadrante, algo separada la una de la otra, por lo que ice señal al San Antonio hiciere por la que estaba más a sotavento, pues era la que tenía más inmediata, y yo fui al seguimiento de la que se hallaba más a barlovento, a la que di alcance a las cinco media de la tarde y reconocí era la saetía apresada, y acercándome a ella me largó insignia argelina, al que se le gritó se rindiese y arriase sus velas, lo que no quiso ejecutar, por cuyo motivo y el de no poder abordarle por la gruesa mar y viento, mandé se le hiciese fuego, al que correspondió con tres cañones que tenía por banda, fusilería y trabucos.
Viendo se mantenía con tenacidad haciéndome fuego, me obligó a repetir con diferentes descargas, correspondiéndome él a todas hasta las diez y media, en que , habiéndole desmantelado del aparejo, cesó de hacer fuego, llamando que fuesen por ellos, que ya estaban rendidos y se iban a pique, por lo que, sin perdida de tiempo (no obstante la mucha mar y viento) mandé la lancha y recogí cuatro cristianos y dieciocho moros; quedando algunos en dicho buque; volvía mandar segunda vez la lancha a fin de recogerlos, pero antes de llegar, que fue entre una y dos de la mañana, se fue a pique.
A esta misma hora, viendo que el tiempo se iba cerrando y el viento y la mar iban creciendo me puse a la capa, a ver si por la mañana podía avistar algo”.
Al amanecer busca las otras naves, pero no da con ellas y baja hasta Almería donde el 24 vuelven a encontrarse los dos hermanos.

Nos refiere que la saetía catalana se llamaba San Juan Bautista, su patrón Juan Bilar de Bo, de Mataró, llevaba 17 hombres de tripulación, dos murieron en el abordaje que les hizo el de Argel, su patrón se hallaba herido de muerte. La carga consistía en 1.600 barriles de aguardiente, 60 pipas de vino, 14 fardos de indiana, 12 fardos de papel blanco y 50 sacos de avellana.
El San Antonio salió a la caza del jabeque argelino a las 3 de la tarde- éste tiene 10 cañones y 100 turcos y moros de tripulación, algunos de ellos quedaron gobernando la saetía, no saben cuántos, muchos murieron en el ataque de Antonio, otros se ahogaron al ir a pique-, cuando a las 7,30 de la tarde se hallaron lo suficientemente cerca de aquel le hicieron fuego “aunque con mucho trabajo por la incomodidad de la gruesa mar, y le continué hasta las 11,30 con la batería, trabucos y fusilería”. Aquellos respondieron al fuego. Ya de madrugada y debido a la mar “no se podía cargar la artillería sin que se mojara la pólvora y cesé el fuego”.
En medio de la noche y con aquella mar el jabeque argelino se le escurrió como un congrio. A la mañana lo busca por aquel mar ya más calmo pero ya no se sabe nada de aquel, así que continua su derrota hasta Almería.

Los tres catalanes supervivientes de aquel largo día en que tanto rogaron a la virgen: Niñol Joan Bilar de Bo, Jasinto Guig y Joan Jané de Masnou, convencidos que salieron vivos de aquella por su intercesión, convinieron en hacerle un regalo a la Virgen, un presente que se perpetuase en el tiempo y recordase el milagro que se obró en ellos en aquella jornada, encargando una pintura a un artista local donde se reflejase las cuatro embarcaciones con sus nombres, los castillos de Vila dorm y Bila juiosa, cada uno a un extremo, y las imágenes de las vírgenes de Montserrat y de Cisa brotando de una nube en la parte superior izquierda, ésta pintura al óleo sobre tabla con un rico marco barroco que estuvo durante muchos años en el interior de la ermita de la Virgen de Nuestra Señora de Cisa fue donada al Museo Marítimo de las Atarazanas de Barcelona el 17 de abril de 1941.
El corso: condena y salvación
La primera acción a la que me refiero ocurría en tiempo de Fernando VI “el prudente”, la segunda, en el de su medio hermano Carlos III, “el Rey albañil”. Hizo gran daño Barceló en su tercera campaña de castigo a la ciudad corsaria, destrozando e incendiando gran parte de Argel, que dicen arruinó una décima parte de sus casas y edificios de la ciudad, tanto es así, que el Bey de Argel al final se avino a entablar negociaciones con España. La Armada española se nutrió de buenos marinos que tan buen servicio le hicieron a la nación, e igualmente se beneficiaron los barcos de pesca de nuestro litoral que, no cabe duda, obtenían más beneficios ejerciendo el corso que pescando boquerones pues, reservando el quinto del rey, siempre que se estimase que su captura era “buena presa”, el resto les pertenecía, de esta manera artillaban sus embarcaciones y partían con agrado a hacer limpieza en el mar de los enemigos de la nación; de igual manera los reyes tampoco titubeaban demasiado a la hora de firmar patentes para el corso, ya que necesitaba de ellos. También hay que destacar el protagonismo del jabeque, embarcación ligera y rápida, fácil de maniobrar, que además poseía una buena potencia de fuego con cañones, eso sí, de poco calibre, pero que fueron tan efectivos que la marina británica y francesa llegaron a contar con varias unidades.

En Benidorm tuvimos corsarios muy importantes- El Almirante Guillén Tato encontró en los archivos hasta 9 legajos con nombres de corsarios de nuestra ciudad-, caso de Juan Bautista Pérez “Batistilla”, Tomás Bayona, padre e hijo, Antonio Bayona, Pedro Juan, Francisco y Antonio Ors, Vicente Ortuño, Gaspar Pérez Barceló, “el Capitán Valiente”, Gaspar Ortuño Vives, Pedro Ortuño Ortuño, Pedro Ortuño Orts, Felipe Ortuño Lloret, Vicente Thous, Napoleón Ortuño, Miguel y Gregorio Orts, Tomás Orts Pérez y muchos más.
Benidorm y Villajoyosa fueron las últimas poblaciones en abandonar el corso cuando éste se abolió y finalizaron sus patentes el 20 de enero de 1908.

Un saludo a todos mis queridos corsarios y corsarias
Obra consultada: “La sangrienta batalla en los mares de Villajoyosa a cinco leguas de Alicante. 1755”, “Todo a babor. Don Antonio Barceló, el Capitán Toni”, “Armada- Ministerio de Defensa”, “Real Academia de la Historia. Antonio Barceló y Pont de Terra- Historia Hispánica”, “benidormerias. Por los corsarios de Benidorm”.
Semana a semana descubrimos un poco mas de nuestra historia.