
Esta semana tengo el gusto de presentarles a dos jóvenes y prometedoras escritoras de la esfera literaria nacional. Por un lado, hablo de Mónica Montero ávida lectora, lleva tiempo entretejiendo palabras y sentimientos que narra en la novela Donde llegan los silencios, un libro que habla justamente de esos sentimientos que crecen entre palabras no dichas, el amor y la presencia latente del Alzheimer; por otro me refiero a Carolina Rodríguez de la Fuentes que debuta con su obra: Entre el cielo y el suelo, un libro en el que aborda conflictos universales: el perdón, el desamor, el amor, la muerte… que nos lleva a reflexionar sobre todos estos estas, y cuestionarnos todo. Todo un lujo de propuestas literarias, escritoras y autores de novelas que podrán conocer in situ el próximo 9 de mayo, en la segunda Jornada Literaria organizada por la Asociación Literaria Antanavia de l’Alfàs del Pi .


Cuando hablamos del oficio de escribir, no cabe duda de que no solo hablamos de inspiración o creatividad, sino también de tiempo, de frustración, de escribir cien y tirar cincuenta, de no estar satisfecho hasta dar con la palabra exacta… Es, sin duda, un oficio duro, pero satisfactorio; no solo por el proceso de aprendizaje, sino también por las personas que conoces en el camino. Una de ellas ha sido Mónica Montero, una escritora con un gran futuro y un presente firme y prometedor.

De la mano de la editorial “Loto Azul” nos llega Donde habitan los silencios, obra con la que Mónica Montero debuta en el mundo de la narrativa. Un mundo al que no ha llegado de visita. Y es que esta madrileña, afincada en Galicia, licenciada en Ciencias Económicas y con un máster en Comercio Internacional, y ávida lectora, lleva tiempo entretejiendo palabras y sentimientos. Y de eso trata esta novela: de sentimientos. Sentimientos que crecen entre palabras no dichas, el amor y la presencia latente del Alzheimer.
Donde habitan los silencios
Deshacer la casa familiar hace que Berta, la protagonista de la novela, reviva recuerdos unidos al hogar de su infancia. Con maestría, una Mónica intimista nos muestra el regreso de esta profesora tras el fallecimiento de su padre y la decisión, junto a su hermana, de vender la casa familiar, así como la inevitable evocación del pasado y el duro presente de su madre con Alzheimer. Imposible recuperar lo perdido, pero también es momento para recordar todo lo vivido entre esas paredes: los lazos familiares, los silencios entre madre e hija… La novela nos lleva a paisajes presentes en la vida de Mónica: Madrid, Vigo y Nottingham. De Vigo, la ría, las islas Cíes… donde recrea la infancia de Berta. Su conocimiento de los lugares hace que las descripciones sean vívidas; todo encaja y ayuda a que el lector se sienta parte de esas páginas.

Mónica nos cuenta el proceso de aprendizaje que supuso para ella el impulso de escribir, sin intención inicial de publicar, pero con el deseo de probar sus alas en paralelo a la creación de la novela. «Trabajé muchos años en consultoría -nos dice-; luego me dediqué a cuidar de mis hijos y, cuando empiezan a ser más mayores y me dejan más tiempo, pensé: “Me apetece intentarlo”». Todo ello sin dejar de aprender, de crecer, de compartir, tanto en su club de lectura como en su proyecto de llevar la literatura a zonas rurales, en encuentros cuyo único objetivo es compartir. Reconoce estar totalmente volcada en la escritura y en la necesidad constante de aprendizaje y mejora: «Este lo escribí de forma intuitiva y luego trabajé muchísimo la estructura y lo pulí». Fruto de ese deseo de aprendizaje, Mónica ha realizado con éxito un máster de creación literaria: «Quiero conocer mejor las herramientas, sin perder la parte intuitiva». A Mónica podrán conocerla el próximo 9 de mayo, en nuestra segunda Jornada Literaria en l’Alfàs del Pi.
Carolina Rodríguez de la Fuente
A esta escritora leonesa la conocí, fruto de nuestra pasión por la escritura, junto a un pequeño grupo durante la realización de un máster de creación literaria. Es apasionada y curiosa de la vida, lo que la lleva a crecer y buscar nuevos retos a cada paso. Cursó sus estudios de Medicina en la Universidad de Córdoba y posteriormente se especializó, primero, en Medicina Familiar y Comunitaria y, después, en Anestesiología y Reanimación, en el Hospital de León, profesión que ejerce en la actualidad.
Entre el cielo y el suelo
Ávida lectora y amante de la literatura, en los últimos años se ha aficionado a la escritura de relatos. Entre el cielo y el suelo es una recopilación de algunos de estos y constituye, a su vez, el libro con el que debuta como autora en el mundo de las letras, y en el que aborda conflictos universales: el perdón, el desamor, el amor, la muerte… y nos lleva a reflexionar sobre ello, y cuestionarnos todo.
Su libro de relatos ha sido editado por CÍRCULO ROJO. La curiosidad y la inspiración han sido el motor de Carolina Rodríguez de la Fuente para crear, Entre el cielo y el suelo, un conjunto de relatos en los que trata temas tan importantes como el perdón, el amor, el desamor y la propia muerte. Y que la autora define así: “A través de pequeños relatos trato de cuestionar y reflexionar, mediante los diálogos y los pensamientos de sus protagonistas, situaciones cotidianas, que pueden pasarnos a cualquiera y con las cuales sentirnos en algún momento identificado”. En este conjunto de relatos, los lectores encontraremos preguntas abiertas, que nos llevaran a reflexionar, e incluso cuestionar nuestras primeras opciones, y no nos será difícil empatizar con los distintos personajes y reconocer y reconocernos en situaciones similares.
Dejamos a los lectores esta breve sinopsis como avance a lo que podrán escuchar el próximo 9 de mayo en l´Alfàs del Pi, en nuestra segunda Jornada Literaria: La cotidianidad de la rutina esconde, desde la imperceptibilidad de su acontecer, la esencia de lo universal. La rutina es silenciosa, pero siempre está dispuesta a dejarse descubrir. Así sucede en cada uno de estos relatos. A veces el peso de la vida es tan grande que la opción de la no cordura es la única salida honesta. O puede ser que el amor que nos enaltece sea tan efímero como eterno. O que el mayor sufrimiento esté recogido en una sencilla frase, en un gesto, en una forma de posar la mirada sobre las cosas. O que la verdad dolorosa de un hecho sea el camino de la libertad.
Lo universal, aquello que somos, permanece en cada relato. Su lectura es la constatación de aquello que nos dibuja, de lo que viene a anclarse en el corazón, de lo que nos identifica y define en esencia y que, tan a menudo, callamos. Son el gesto de ese descubrimiento vital y ensordecedor que nos dibuja sufriendo, amando, sonriendo, llorando, cuidando, luchando o nadando a contracorriente. Cada relato es la fragmentación de un yo como el nuestro, aunque la historia de cada uno pueda ser bien diferente. Su lectura es perderse en esos instantes de interior en los que el alma, con todos sus sentidos despiertos, analiza el tiempo y lo deja en suspenso. Leer cada relato es permanecer en ese justo momento en el que el yo consciente pasa a habitarlo todo; donde es significado, significante y verdad.