La historia de Benidorm no solo se escribe con el presente, sino también con los ecos de su pasado. Este año, cuando se cumplen siete siglos desde la firma de la Carta Puebla por Bernat de Sarrià en 1325, el interés por este documento histórico ha alcanzado nuevas alturas. Profesores, historiadores e investigadores medievalistas han puesto la lupa sobre el pergamino en busca de respuestas a los enigmas que aún lo envuelven. En esta travesía hacia el medievo, acompañamos al profesor y escritor Antonio Bravo, quien afirma que “aún queda camino por recorrer en la investigación de este valioso documento.” En su último libro, Bravo reconstruye las Cartas de 1325 y 1430 y arroja luz sobre un capítulo crucial de la historia de Benidorm. ¡Acompáñenme a un viaje al pasado que les dejará huella ¡
El año del 700 aniversario de la Carta Pobla de Benidorm está aportando novedades, diferentes estudios y amplia documentación que ponen de relieve que el acta fundacional de la villa, firmada por Bernat de Sarrià en 1325, está más viva que nunca. Así lo refleja el profesor de Historia, Antonio Bravo, en su último libro, Carta Pobla de Benidorm: Reconstrucción, Edición y Estudio de 1325 (a partir de la copia de 1430).
Según Bravo, “la novedad más relevante de esta publicación reside en que “hemos podido reconstruir la Carta Pobla de 1325 (que fue la que se perdió), así como la de 1430, porque disponemos de copias fotográficas de ésta, a través de la que apareció 1946, lo que nos permite conocer, al pie de la letra, el texto de la original.” Sin embargo, “aún queda camino por recorrer en la investigación sobre este valioso documento. Entre los aspectos pendientes, destaca la edición íntegra de la versión de 1430, un desafío que podría arrojar nuevas luces sobre su contenido y significado. Este paso permitiría un análisis más exhaustivo y una mayor accesibilidad para historiadores y estudiosos interesados en la evolución de la Carta a lo largo del tiempo.”

Para el historiador, “el futuro de la investigación promete avances en la conservación, interpretación y divulgación de este legado. La exposición actual marca un hito, pero el camino hacia un conocimiento más profundo sigue abierto.”
Novedades en la investigación
Una de las novedades que introduce el historiador en su libro, es sin duda, “la transcripción paleográfica,” o lo que es lo mismo, “hacer legibles los textos en escrituras antiguas al lector actual, de ahí que se adecúe la puntuación antigua a las normas actuales.”
Otra de las originalidades del libro del profesor Bravo consiste en la transcripción académica: “En el mundo académico actual, la eficiencia y la precisión son más cruciales que nunca. Los investigadores malabarean múltiples responsabilidades: recopilar datos, analizar hallazgos, redactar resultados y, a veces, incluso enseñar a estudiantes principiantes. Las grabaciones de audio y video sirven como valiosos depósitos de información, pero transcribirlas manualmente puede ser tanto tedioso como llevar mucho tiempo. Ahí es donde entran los servicios de transcripción académica. Convierten tu contenido grabado en texto escrito preciso.”
Otra variable que incluye el libro del investigador es el comentario diplomático: “Un ‘comentario diplomático’ sobre las distintas ediciones de un documento histórico se refiere al estudio y análisis crítico de las distintas versiones existentes del mismo; se pone el foco en su forma, estructura, y las características particulares que lo distinguen, más allá del contenido. Este análisis busca comprender cómo el documento ha evolucionado a través del tiempo, qué cambios se introdujeron y por qué, y cómo estas diferencias afectan a su interpretación del documento.”

Otro aspecto fundamental de este trabajo es “la transcripción lexográfica de un documento histórico es la representación de su contenido en forma escrita, prestando especial atención a la forma en que se usaron las palabras y expresiones en la época en que fue escrito. En otras palabras, se trata de una copia fiel del texto original, intentando capturar la esencia de la lengua utilizada en la época.”
Descifrando la historia de Benidorm
El nuevo libro de Antonio Bravo es mucho más que un estudio histórico; es una invitación a viajar en el tiempo y descubrir los secretos de la Carta Puebla de Benidorm. Dividido en tres grandes apartados, la obra desentraña los entresijos de este documento fundamental, combinando análisis riguroso con una presentación accesible para el lector:
Las raíces de la Carta Puebla de Benidorm: En el que profundiza en la naturaleza y evolución de la originaria de 1325, a partir de la copia de la 1430, situándola dentro su contexto histórico.
Los protagonistas: Detrás de cada documento hay personas que lo investigaron, lo preservaron y lo interpretaron. En este apartado, el autor presenta las biografías de figuras clave en el estudio de acta fundacional de Benidorm.

Descifrando el pasado: La reconstrucción de la Carta de 1325 es uno de los mayores logros de Bravo. Aquí, el lector podrá adentrarse en la edición paleográfica y académica del “posible texto original”, acompañado de un detallado comentario lexicográfico. Además, incluye la traducción al castellano y al valenciano de la versión latina, con la adaptación de Pere Maria Orts i Bosch (1976).
Con una combinación de análisis histórico, transcripción y estudio lingüístico, este libro promete transformar nuestra visión del pasado de Benidorm.
¿Una o dos Cartas Pueblas?
En la publicación Antonio Bravo no elude la polémica y es categórico al afirmar que: “Benidorm sólo cuenta con una o dos Carta Puebla,” al contrario que defienden otros colegas suyos que consideran que existen dos: la concedida en 1325 por Bernat de Sarrià y la de 1666, firmada por Beatriz Fajardo de Mendoza el de 1666. “Nuestro análisis sostiene que sólo existe una verdadera Carta Puebla para la villa y en este libro presentamos 16 argumentos clave que respaldan esta interpretación, cimentados en el estudio documental y en la evolución jurídica del territorio.”
Pero el debate no termina ahí. “Desde una perspectiva filológica, aún podrían sumarse nuevos razonamientos que reforzaran la idea de una única Carta Puebla. Estos argumentos no sólo permiten una revisión más rigurosa del texto fundacional de Benidorm, sino que también contribuyen a la comprensión de cómo la tradición documental ha sido reinterpretada a lo largo de los siglos.”
La polémica sigue. ¿Estamos ante una reinterpretación histórica o frente a dos documentos con funciones y alcances distintos? En el fondo son dos caras de la misma moneda.
*Según el historiador y catedrático de historia medieval de la Universidad de Valencia, Enric Guinot: “Las cartas pueblas o cartas de población fueron documentos por los que el monarca o el señor feudal de un lugar, en el contexto de la repoblación del territorio tras las conquistas realizadas por los reinos cristianos, establecía un territorio a sus presentes o futuros habitantes, regulando la tenencia de las tierras, los niveles de exacción de la renta feudal y estableciendo el marco jurídico inicial en el que iba a desenvolverse la comunidad de pobladores cristianos.”

En definitiva, para el catedrático valenciano, “son textos que fijan por escrito toda o una parte de las condiciones concretas entre señores y vasallos, tienen un fuerte carácter de documentos fundacionales de las comunidades respectivas. Estas fueron otorgadas en razón de los procesos de expulsión de los musulmanes de un lugar y su sustitución por familias cristianas, de nueva fundación o de ciudades preexistentes en las que se había asentado un colectivo humano.”
De este sentido, el documento firmado por Beatriz Fajardo en 1666 atestigua que: “(…) atendiendo y considerando que la presente villa y Baronía de Benidorm a causa de no tener huerta ni tierras de regadío, está despoblada, y sin la población de vasallos, vecinos y moradores, que son menester, para su buen gobierno y custodia, de lo que ha resultado su casi total ruina, la de sus casas, habitaciones y murallas, por lo que en el año 1659 fue propuesto y determinado por la dicha y muy noble señora el recoger y pasar a su costa y expensas, las aguas que corren perdidas por el barranco dicho del Salto de Polop, a las tierras de del Alfás, término de la presente baronía de Polop, y dar riego en beneficio de la nueva población, y aumento de ésta y de los demás vasallos de Polop, Chirles y La Nucía.”
“Literalmente se dice en la copia de 1666 que Benidorm estaba deshabitado, pero lo cierto es que se firmó ante más de 20 propietarios, que podrían representar unas 100 personas. El concepto «deshabitado» no está nada claro, y desde su fundación siempre estuvo su castillo. Se habla de antiguos y nuevos propietarios. Y salvo en momentos o incluso décadas en que por diferentes motivos se despobló: el pueblo mantenía su nombre y su entidad y algunos vecinos y pescadores,” subraya Antonio Bravo.
El historiador reconoce, a su vez, la importancia que tuvo para el posterior desarrollo de toda la comarca el texto de 1666: “La creación del canal de riego en 1659 desde Polop es importantísima para Benidorm, pero eso no debe interpretarse que la ciudad se fundó a partir del documento agrario en 1666. Esta interpretación se debe a que eminentes historiadores consideran que un fuero, una carta puebla, un privilegio, un articulado o unas ordenanzas, da igual son todas unas cartas pueblas. Para un filólogo, cada palabra tiene su significado y su referente a realidades distintas, aunque todos se asocien con la idea de repoblar. En consecuencia, nosotros vemos un documento agrario tras la lectura detenida de los 32 artículos del escrito de Beatriz Fajardo en 1666.”
Lo verdaderamente importante es ambos documentos marcaron momentos clave en la historia de Benidorm sino de toda la comarca, pero con objetivos y en contextos diferentes.
Mientras que la Carta Puebla de 1325 tenía como propósito la repoblación y organización del territorio tras la Reconquista. Se establecieron derechos y privilegios para los nuevos habitantes, a la vez que se fundaba Benidorm como una villa cristiana.
Más de tres siglos después, Beatriz Fajardo de Mendoza en 1666 firmó otro documento, “otra Carta Puebla”, que tenía por objeto el desarrollo de iniciativas que favorecieran el asentamiento de nuevos pobladores y el desarrollo económico frente a la necesidad de revitalizar el municipio, que había sufrido la despoblación y el abandono.
En el año del 700 aniversario del acta fundacional de la villa, un nuevo libro, el de Antonio Bravo, Carta Pobla de Benidorm: Reconstrucción, Edición y Estudio de 1325 (a partir de la copia de 1430), no sólo supone un estudio riguroso sobre la Carta de Poblament, plantea un nuevo enfoque o una lectura diferente de la misma, deja sobre la mesa preguntas hasta ahora incuestionables, sino que también nos invita a reflexionar sobre el legado histórico de Benidorm.
¿Quién es Antonio Bravo?
Antonio Bravo es profesor jubilado de la Universidad de Oviedo, donde impartió clases de Historia de la Lengua Inglesa, además de ejercer como docente visitante en universidades de Inglaterra y Estados Unidos. Amante de todo lo que concierne a Benidorm, donde lleva residiendo más de 17 años, dice sentir una especial predilección por la figura de Pere Maria Orts i Bosch.

Tanto es así que el trabajo del profesor Bravo: “Las ordenanzas de la Armada y el Consulado del Mar en tapices, cartas puebla y corso de Benidorm,” fue premiado en la pasada edición de los Premios de Investigación de Historia Naval, ‘Miquel Llinares Barceló’, que organiza la Fundación Frax y el Ayuntamiento de Benidorm. La obra premiada se centra en un exhaustivo y original análisis de los tapices que Pere Maria Orts donó al consistorio benidormí y que se exhiben en el salón de plenos.
*Enric Guinot, historiador y catedrático de historia medieval de la Universidad de Valencia, autor del libro: Cartes de Poblament Medievals Valencianes,” editado por la Generalitat Valenciana en 1991.