
Antes de la hoguera de San José y la de San Juan, se celebran hogueras en enero para San Antón y San Sebastián. Este paseo nos llevará al final de la Orden templaria y el nacimiento de la Orden Militar de Montesa, los templarios valencianos, que tienen una relación, aunque tangencial, con Benidorm en la familia Sanz de Xàtiva.
La Costera, Hoguera de San Sebastián y Orden de Montesa
La Costera es una comarca al sudoeste de la provincia de Valencia, cuya cabeza es sin duda Xátiva, la íbera Saetabis, por donde pasaron las tropas de Aníbal, y cuyo paseos nos llevarían desde el Parque del Beso, hasta la Cova Negra, pasando por el magnífico castillo que corona la sierra Vernissa. Una comarca de profunda historia donde encontramos también Moixent, famosa por su guerrero íbero, que alberga restos de un castillo islámico y un embalse para irrigación del s. XVIII, conocido como la Presa del Bosquet.

En la Costera encontramos Canals, donde nació el papa Borja Calixto III, famosa por su torre y por quemar la que se reputa como la mayor hoguera del mundo, que ardió el pasado viernes 16. La hoguera de 16 metros de altura (sin contar las llamas) congregó ante la Iglesia de Sant Antoni una muchedumbre vibrante de tradición y fiesta.
También encontramos Cerdà, un pequeño pueblo, cuya cita con el ritual de fuego con su patrón Sant Antoni fue el pasado sábado 17 de enero.
Y tras Sant Antoni viene Sant Sebastià, santo también, aunque con otros campos de interés, cuya fiesta en 20 de enero es propicia para hacer en su honor una gran hoguera, ¿cómo no? Esta vez nos trasladamos a Montesa, municipio de La Costera, también una población cargada de historia.
Montesa traslada la hoguera de Sant Sebastià al sábado 24 de enero, que arderá a las 21 horas frente a la Iglesia de la Asunción en la plaza medieval de la población. Una hoguera a la que seguirá una parrillada cocinada sobre sus brasas. Al día siguiente, domingo, 25 sigue la fiesta con pasacalles y danza.


El Castillo de Montesa, heredero de los templarios
Cuando paseé por Montesa por primera vez en 2011 pude ver la enorme hoguera esperando ser quemada, antes de subir al castillo Convento que corona la población, un castillo destruido en parte por el terremoto de marzo de 1748. En mi última visita en 2023 pude comprobar cómo está siendo cuidado, conservado e incluso reconstruido, como ocurre con la sala capitular, en la que hoy en día podemos sentarnos y revivir aquellos momentos en que los monjes guerreros leían los capítulos de la orden o tenían que confesar ante sus hermanos freyes sus culpas, cuando se les llamaba a capítulo.
El castillo se ubica sobre la peña tallada a pico, y se accede al mismo por una rampa que nos sube hasta el puente levadizo. Accedemos entonces al castillo que servía a la vez de fortaleza militar y de convento de oración para los caballeros montesianos, herederos de los templarios.
Recordemos que el 12 de octubre de 1307 se inició el final de la Orden del Templo, funesto día en que el Rey de Francia ordena apresar a los caballeros templarios y requisar sus bienes. El Papa decretó la disolución de la orden el 22 de marzo de 1312.
La suerte que siguieron los monjes guerreros fue diferente en los diversos reinos en los que tenían poder (encomiendas de la Orden). En Francia acabaron muy mal, como sabemos. En la Corona de Aragón el trato del Rey Jaime II, nieto de Jaime I el conquistador, fue más honorable hacia ellos. Se les pidió la rendición para ser juzgados, ante lo cual unos se entregaron confiando en la justicia real (no en vano, Jaime II de Aragón pasó a la posteridad con el sobrenombre de El Justo), mientras otros se resistieron encolerizados por las acusaciones vertidas contra ellos y confiando sólo en sus armas y en su fe.
Jaime II se vio obligado a someter a estos por las armas (Castellote, Monzón…), pero al fin los templarios fueron declarados inocentes de los gravísimos cargos contra ellos.
¿Qué hacer entonces con el extenso patrimonio de la Orden del Templo, particularmente importante en la comarca que hoy seguimos llamado el Maestrat de Castellón y Teruel? Jaime II ideó un sistema que puede parecer extraño. Pactó con la orden del Hospital (hoy Orden de Malta) que los bienes de los templarios en toda la Corona de Aragón pasarían a la del Hospital, salvo en el Reino de Valencia, en el cual se crearía una nueva Orden de monjes guerreros que heredarían no sólo todos los bienes de la orden templaria en el Reino de Valencia, sino también los de la Orden del Hospital.
Con ello, del Reino de Valencia desaparece la Orden del Hospital y se crea una Orden genuinamente valenciana, que será leal al Rey de Valencia, que le ayudará a defender el Reino, como por ejemplo en la Guerra de los dos Pedros, y que le acompañará en sus campañas militares fuera del Reino de Valencia, como en las Campañas por el Reino de las dos Sicilias.

Se entrevé que el Reino de Valencia era estimadísimo por el Rey de la Corona de Aragón, hasta el punto de basar en el mismo una poderosa orden militar que sólo va a obedecer al Papa y a su propio Maestre, pero con una gran influencia del monarca, que también dona a la Orden el castillo de Montesa, que pasa a ser la sede principal.
Las Ordenes de Montesa y San Jorge de Alfama
La Orden se funda en 1317 y adopta la regla de la Orden de Calatrava (fundada en 1158). Esto llevará a muchos malentendidos, algunos malintencionados, en cuanto los calatravos consideran que, como los montesianos han jurado su regla, deben obediencia al Maestre de Calatrava.
La Orden de Montesa adopta como emblema la cruz flordelisada de Calatrava, pero con la particularidad de que la cruz es negra, mientras los lises de sus puntas siguen siendo rojos.
La Orden recibe por tanto numerosos bienes en la provincia de Castellón (el Maestrat, con Peñíscola, Sant Mateu, Santa Magdalena de Pulpis, Alcalá de Xivert), otros en Valencia (la propia Montesa, entre otras encomiendas) y sólo uno en Alicante. La Orden del Temple no tenía posesiones en la provincia de Alicante, por lo que lo único que recibe la Orden de Montesa en nuestra provincia es una encomienda de la Orden del Hospital: el castillo de Perpuxent (Lorcha), donde estaría la posesión más al sur de la Orden de Montesa.


Con su red de encomiendas y sus votos de obediencia, pobreza y castidad, los guerreros monjes de Montesa se entregaban a una vida mixta de devoción y entrenamiento marcial que los convertía en poderosos combatientes y una fuerza de élite bajo el mando del Rey.
Con el tiempo, se perdió la obligación del voto de castidad y la orden pasó a ser una entidad que proporcionaba a sus miembros una situación de prestigio político y social, más que militar. El maestrazgo pasó a ser titularidad del Rey, si bien fue con diferencia la última de las cuatro grandes órdenes militares de España en perder la capacidad para designar su propio maestre (las otras tres, Calatrava, Alcántara y Santiago).
La Orden de Montesa y Benidorm
D. Francisco Sanz, de Xàtiva, fue maestre de la Orden de Montesa entre 1493 y 1506. Posiblemente fuera pariente de Gaspar Sanz, nacido en Xàtiva, capitán del Castillo de Benidorm, héroe de la defensa de Villajoyosa en el día de Santa Marta (1538). ¿Está vinculado este apellido con la Ermita de Sanz? Podría ser. El tiempo lo dirá.
Nuestro paseo nos ha llevado a la hoguera de San Sebastián de Montesa, para retrocedernos al S. XIV, y nos ha devuelto a Benidorm, tras disfrutar del castillo y la fiesta. No es poco.
Brillante artículo sobre las hogueras de invierno en la Costera y la orden de Montesa. Hay que añadir la Hoguera de San Antón de Canals (monumental) y la Hoguera de San Antón de Anna.
Hola Juan. Artículo muy logrado. El contexto histórico de diez. Gracias por poner este toque a nuestros lugares 😍
Muy interesante. Estas píldoras semanales que nos acercan a la historia de nuestros pueblos, son una joya.
Gracias
Buen trabajo bro, muy interesante todo