En un mundo sin reglas, en un entorno sin ley, con la ética cementada en las alcantarillas, en el que no corre vuela, en el que los “ciegos” no quieren ver, El avaro se convierte en rey. El viejo codicioso personaje creado por el dramaturgo francés Molière, hace más de 400 años, se convierte en marco de referencia para acercarnos a una sociedad como la actual, cuyo objetivo principal es la acumulación de riqueza, la ascensión al poder mediante la manipulación de intereses y la ley del más fuerte.
Alzamos el telón
El Avaro de Molière es una obra a temporal, su crítica mordaz de la avaricia y la codicia se manifiestan en Harpagón, un anciano rico y avaricioso, obsesionado con acumular riquezas y controlar a sus hijos. Imagina a Harpagón como un empresario que se niega a invertir en nada que no le genere un beneficio inmediato, incluso si eso significa perder oportunidades valiosas. O como un político que se aferra al poder y al dinero, sin importarle el bienestar de los demás. La avaricia de Harpagón es tan extrema que incluso se enamora de una joven de la misma edad que su hijo, lo que genera situaciones cómicas y absurdas. Esto nos recuerda a aquellos que se niegan a aceptar la realidad y se aferran a sus propias obsesiones, sin importarles las consecuencias.

En la actualidad, podemos observar la avaricia de Harpagón en la forma en que algunas personas y empresas se comportan. Por ejemplo, la codicia corporativa que prioriza las ganancias sobre la ética y el bienestar de los empleados y el medio ambiente.
Más actual que nunca, la representación de El Avaro, que el próximo sábado, 28 de marzo, representará la Agrupación Coral “La Barqueta”, a las 19:00h., en el salón de actos del Ayuntamiento de Benidorm y a la que desde aquí les invito a asistir, no sólo es una comedia de enredos, amores y desamores, engaños o traiciones sino que va mucho más allá, nos induce a considerar qué tipo de sociedad queremos legar.
Una obra para reír
La figura del avaro es recurrente en la literatura universal, desde los tiempos del latino Plauto (siglo II antes de Cristo) que escribió la comedia titulada La Aulularia o La olla de oro.
Molière, cuatro siglos después, retoma el tema y lo enriquece con nuevos personajes y acciones. Escribió esta comedia en prosa (1668) y siguió las unidades aristotélicas de tiempo, de lugar y de acción. El tema central es la avaricia extrema que tiene el personaje de Harpagón (que en griego significa gancho o garfio, de agarrar).
Harpagón es dueño de una arquilla llena de doblones de oro, la cual, durante la acción, alguien la roba. Desea casarse con una jovencita, Mariana, que ama y es correspondida por el hijo de aquel, Cleanto (primera innovación). Mientras tanto, la hija de Harpagón, Elisa, está enamorada del mayordomo, Valerio, juicioso y estimado por Harpagón, pero pobre, para al final descubrir que ese criado es el heredero de una gran fortuna y hermano de la mujer con la que quiere casarse Harpagón.

Molière añade en su comedia a una especie de celestina mediadora de amores, Frosina; a un criado cómico, Flecha y a una cocinera contestona, Francesca. Finalmente, todo se resuelve felizmente: las dos parejas de enamorados se casan, Harpagón, feliz, recupera su arquilla, que es lo que más quiere en el mundo, e impone a su consuegro dos condiciones: una que debe sufragar los gastos de las bodas, y otra, que le tiene que proporcionar, además, un traje para ambas celebraciones.
Llevo 20 años montando obras clásicas que llevo por los colegios, para que los escolares aprendan a valorar obras de Molière, Shakespeare, Tirso de Molina, Cervantes, Moratín, Goldoni…
La juventud o el caos
De Molière he llevado a los escenarios varias obras porque son críticas y divertidas. Unas critican a los médicos, otras a los falsos beatos, otras a las sabihondas, a los avaros. Los alumnos aprenden mucho y se divierten. Ésta es la forma más acertada y directa que, desde mi punto de vista y teniendo como referente a Molière, existe para acercarnos a nuestros jóvenes, conocer cuáles han sido sus impresiones una vez finaliza la función, atender sus observaciones y tenerlas en cuenta. El futuro lo tenemos ahí, junto a nosotros, en esa exaltada juventud que enarbola banderas sin saber, fehacientemente, qué valores está ondeando, pero en la que tenemos que depositar nuestra confianza: sólo los jóvenes tienen la fuerza y ese espíritu indomable necesario para cambiar el mundo.
Seguiré representando en los colegios obras de teatro de los clásicos de las letras universales, así como dirigiendo piezas de teatro de vis cómica para el público adulto que cuando sale de casa para asistir al teatro lo que realmente desea es,dejarse las penas en el rincón de la esquina y sentarse a presenciar una obra que le haga reír.
Parecen obras antiguas, pero más bien es al contrario, ninguna de ellas ha dejado de ser actualidad tanto por los temas que tratan: la avaricia, la codicia, la acumulación de capital en unas pocas manos, la desmesurada charlatanería de los salva patrias, la rica suntuosidad y alarde de poder que exhiben los ricos frente a los pobres de solemnidad a los que el hambre asfixia, situaciones de las que se valen los engendros de los adinerados para imponer y decidir a capricho el destino y la vida de personas que, con escasos recursos económicos, no les quedará más remedio que bajar la cabeza y aceptar lo que le exijan.
Temas y personajes inmortales
Como el personaje de Marina que representa la víctima inocente de la avaricia y el amor verdadero frente al interés económico, la juventud atrapada entre el deseo egoísta de Harpagón y el amor por Cleanto, mientras para Harpagón sólo supone una baratija y un trofeo, que la joven sufre por la extorsión y la manipulación de la casamentera Frosina. Al final de la obra se desvela la verdadera identidad de la joven, hija del acaudalado Tomás de Alburcy, lo que supone el restablecimiento del orden social y la justicia poética, lo que le permite casarse por amor. Otro final bien distinto, no sé si contemplado o no por el gran dramaturgo francés, hubiera sido que la identidad de Marina se hubiera mantenido inalterable y la pobreza la hubiera obligado arrojarse en los obscenos y viejos brazos del egoísta Harpagón.

Y es que Molière retrató en sus comedias los vicios de siempre en el contexto de su época y de este modo dejó obras siempre contemporáneas por los temas abordados con personajes inmortales, que se identifican con la hipocresía, la hipocondría, los celos, la coquetería, la misantropía o la avaricia, por citar sólo a algunos. Retrató los vicios de siempre en el contexto de su época y dejó obras siempre contemporáneas por los temas abordados con personajes inmortales
Este último defecto o peculiaridad del escritor francés es más que apreciable en El avaro, donde exagera hasta el extremo los rasgos de la personalidad de Harpagón,al que conduce al ridículo las intervenciones del protagonista y plantea situaciones absurdas de indudable comicidad.
Estamos hablando de Molière, escritor de la Francia del siglo XVII, con una pluma crítica y bien afilada que dirigía contra la desmesurada pedantería de los falsos sabios, la mentira de los médicos ignorantes, la suntuosa exhibición de los burgueses enriquecidos, desmanes que repudiaba de la sociedad de la época y a la que sólo le podía hacer frente exaltando y apoyando los valores que enaltecía la juventud del momento, a la que pretendía liberar de restricciones absurda, que a la vez él se auto imponía.
Restricciones absurdas
Restricciones absurdas que el propio escritor se imponía. El verdadero nombre de Molière era Jean-Baptiste Poquelin (París. 1622- Ibdem. 1673], adoptó el seudónimo de Molière para dedicarse al teatro sin deshonrar a su familia, de clase acomodada.
En la Francia del siglo XVII, ser actor estaba considerada como una profesión deshonrosa y de bajo estatus social. Cambiando su nombre, buscaba proteger la reputación de su padre, acomodado tapicero real, que esperaba que su hijo siguiera sus pasos.

Aunque no se conoce con total certeza, se cree que pudo tomar el nombre en homenaje al novelista libertino François de Molière d’Essertines, que comenzó a utilizar como nombre artístico cuando su compañía, la Illustre Théâtre, aún no había alcanzado el éxito y se encontraba en dificultades económicas.

El Avaro en la actualidad
Molière escribió El Avaro, representada por primera vez en 1668 en París, durante el apogeo del reinado de Luis XIV, el «Rey Sol». El dramaturgo francés escribió esta obra en una época de gran esplendor cultural en la que imperaba el neoclasicismo francés, pero sujeto a las leyes del régimen absolutista. En París el auge de la burguesía supuso que el dinero comenzara a definir las estructuras sociales que Molière identificará en personajes como Harpagón que prioriza la fortuna sobre los lazos familiares pero que, aunque las comedias de Molière gozaran de la protección real de Luis XIV, a menudo recibían fuertes críticas de los sectores más conservadores del país.
La figura del avaro ha sido tratada por otros muchos autores, uno de los más conocidos: Charles Dickens, en Cuento de Navidad, en el que nos presenta al viejo usurero materialista Scrooge que, finalmente, ante la aparición de los espectros de las Navidades pasadas, presentes y futuras, recapacita y se torna en el hombre más generoso del mundo.
Termino diciendo que la avaricia, uno de los pecados capitales (recordemos a Fernando Díez-Plaja en su obra, El español y los siete pecados capitales está presente en la actualidad en todas las sociedades y países del mundo: “Cuánto más se tiene, más se quiere”. Prefiero eludir decir nombres, para no herir susceptibilidades, pero aconsejo a cada lector que observe su entorno más cercano, también en las películas, en la televisión, en las propias familias… no tardará en descubrir a esas personas que avariciosas, que lo quieren todo para sí mismas, capaces de vivir casi en la miseria por no gastar, algunas probablemente serán de las más ricas en el cementerio de turno, que todas sus acciones están regidas por el egoísmo, el interés propio y unas ansias superlativas por el ahorro y el cúmulo de bienes materiales: lo único que les hace feliz es amasar dinero y anteponer el pronombre YO por encima de todas cosas. La convivencia con este tipo de personas es difícil y genera, en muchas ocasiones, la infelicidad de los familiares más próximos y la impotencia de los amigos si es que consigue mantener relación con alguno de ellos a lo largo de los años.
¿Quién fue Molière?
Molière (el nombre artístico que Jean-Baptiste Poquelin adoptaría enseguida) no fue el único hijo de buena familia que se lanzó a la aventura teatral en esos años. París vivía entonces una auténtica fiebre por el teatro.
Dramaturgo, actor y poeta francés, del siglo XVII, está considerado como uno de los mejores escritores de la lengua francesa y la literatura universal. Dedicó su vida a escribir principalmente obras cómicas, algunas sobre su aversión a los médicos, pues, fuera de ser él mismo enfermo crónico, tuvo malas experiencias con ellos como la muerte de sus dos hijos y la de su compañera y amiga Madeline Béjart. Sus obras existentes incluyen comedias, farsas, tragicomedias, comédie-ballets,etcétera.

Molière tenía dotes para iniciar una vida en la farándula teatral. Trece años como actor itinerante le ayudaron a pulir sus habilidades para la comedia mientras empezaba a escribir piezas, combinando elementos de la Comedia del arte con la comedia francesa más refinada.
En El enfermo imaginario, Molière, que sufría de tuberculosis, sufrió un ataque de tos y una hemorragia mientras interpretaba al hipocondríaco Argan, y aunque terminó la función, se desplomó de nuevo y murió unas horas después, a los 51 años de edad.
Muy alejado de la devoción o del ascetismo, su papel de moralista termina en el mismo lugar en el que él lo definió: “No sé si no es mejor trabajar en rectificar y suavizar las pasiones humanas que pretender eliminarlas por completo”, y su principal objetivo fue el de “hacer reír a la gente honrada”.
Objetivo que comparto totalmente. Así que ya saben si quieren pasar un rato divertido les esperamos el próximo 28 de marzo, a las 19:00h., en el salón de actos del Ayuntamiento de Benidorm, con una nueva entrega de El Avaro. La CRB “La Barqueta” y un servidor les estaremos esperando!
Día Internacional del Teatro
No puedo desaprovechar la ocasión que me brinda “Entre líneas con Belén” para invitarles, igualmente, al “Recital de textos de teatrales de los siglos XVI-XX” que tendrá lugar el próximo martes 24 de marzo y que estamos organizando los grupos teatrales más importantes de Benidorm, como son: Tossal, Catarsis, ACB y Alpiteatro, con ocasión del Día Internacional del Teatro. El salón del actos del Ayuntamiento de Benidorm acogerá este recital, que dará comienzo a las 19:00h., y de entrada gratuita, en el que se representarán unas 15 piezas teatrales, grandes obras dramáticas alguna poesía, todas pertenecientes escritores de la talla de Miguel Hernández, Lope de Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina, Molière o Shakespeare, entre otros.

Buenísima propuesta. Gracias.
La figura del avaro en la literatura encarna el miedo a perder más que el deseo de poseer. Es un personaje que vive rodeado de riquezas, pero vacío de afectos, prisionero de su propio tesoro.
En el fondo, no ama el dinero por lo que vale, sino por el poder ilusorio de retenerlo todo, incluso el tiempo. Pero la literatura nos recuerda, una y otra vez, que quien guarda demasiado, termina perdiéndose a sí mismo.
Interesante artículo 😍